jueves, 31 de enero de 2008

Oyentes de radio

Hebe de Bonafini habló esta mañana con Víctor Hugo Morales acerca de que hoy las Madres tomaron posesión oficial de una parte de los terrenos de la ESMA. La charla corrió tranquila, en un tono ameno. El tema vino después, cuando Hebe ya no estaba al aire: una catarata de llamados de oyentes que se dedicaron a denigrar a la presidenta de Madres con todo tipo de bajezas, tales como "por qué no educó bien a su hijo". Es probable que se deba, como dice este blog, al lastre que debe soportar Víctor Hugo de la audiencia de Rolando Hanglin. Esa gente, que le achacaba a Hebe su equivocado festejo por la caída de las Torres Gemelas o su apoyo a ETA, demuestra que como sociedad todavía no se tomó conciencia del terrorismo del Estado. Y que machacar sobre los crímenes de la dictadura militar, nunca está de más.

miércoles, 30 de enero de 2008

Chalecazos

Hoy los trabajadores del Casino realizaron un nuevo "chalecazo" en reclamo de sus puestos de trabajo. Otra vez la noticia no tuvo lugar en los grandes medios. Esta mañana sólo escuché a la vocera de los laburantes en el programa de Víctor Hugo Morales. Hace unos días me había llegado este correo, donde explican el cerco informativo al que los someten gracias a la pauta publicitaria que la empresa regó en algunos medios. El texto va debajo de esta foto del anterior "chalecazo", que realizaron en el Parque Lezama:

Somos los trabajadores del Casino Puerto Madero y necesitamos tu ayuda. Estamos reclamando hace mas de 70 días, los medios nos censuran porque la empresa duplicó la pauta publicitaria. El lunes 21 de enero (como respuesta a la conferencia que dio la empresa y que fue un fracaso ya que en su mayoría estaba personal del gremio que nos agredió el 9/11/2007-SOMU: “marítimos”-) organizamos una contraconferencia, nos reunimos mas de 600 empleados con nuestros chalecos. Para desmentir que somos 40 despedidos violentos, nos pusimos carteles con nuestros nombres y números de legajo, habíamos convocado a todos los medios a las 19 horas, pero ninguno apareció. Por esto, decidimos marchar a las puertas de canal 13. Salimos de Parque Lezama con una bandera argentina de 200 metros, agarrada por croupiers (chaleco rojo), slots (chaleco celeste), cajas (chaleco naranja), despedidos (remera blanca), pero no pudimos hacer ni dos cuadras que nos rodearon 4 camiones hidrantes con Policía Federal. Corrimos por medio de la Av. Paseo Colón. Nuestras mujeres e hijos, también nuestras madres, aterradas, seguían marchando. Seguimos hasta donde pudimos, terminamos en Paseo Colón e Independencia, donde está Ingeniería, nos sentamos en medio de la calle y esperamos los medios. ¿Ustedes vieron algo en los medios el lunes 21 a la noche por televisión?

Te pido por favor envíes esto a todos tus contactos, te adjunto las fotos, aunque están publicadas en la pagina de mis delegados: www.delegadoscasinobsas.com.ar

Gracias por leer este mensaje y reenviarlo


Actualización: Nuevamente reprimieron a trabajadores del Casino. Hay detenidos . La Agencia de Noticias Red-Acción (ANRed) difunde el siguiente Comunicado de Prensa.


URGENTE: REPRIMIERON A TRABAJADORES DEL CASINOHAY 16 DETENIDOS, SIETE DE ELLOS SIN PARADERO

Los trabajadores del Casino Buenos Aires, ubicado en Puerto Madero, denunciaron que hace instantes -aproximadamente a las 22.30 horas del miércoles- efectivos de la Prefectura Naval y de la Policía Federal los rodearon con patrulleros y móvile spoliciales y comenzaron a golpearlos y detenerlos cuando estaban desconcentrando, alejándose del casino.

"Veníamos desconcentrando en distintos grupos. Estábamos volviendo por Avenida Ingeniero Huergo, íbamos por la vereda y la policía arma un cordón rodeándonos, comenzamos a retroceder y quieren detener a una compañera. Ahí empezamos a correr, entramos en la Facultad de Ingeniería (Estados Unidos y Paseo Colón) y en las escalinatas de la facultad comenzaron a pegarnos y detenernos. Vimos que golpeaban a un compañero y lo metieron en un patrullero y no sabemos en qué estado está. Hicimos un trayecto de 700 metros y ellos nos seguían, fue una cacería. Se notaba que nos tienen fichadazos porque uno iba marcando a los delegados (uno de ellos quedó deteido), les iba diciendo 'a este', 'al otro'. No mostraron orden de detención ni nos dieron el motivo de las detenciones", informó Julián, empleado del casino flotante.

Los trabajadores señalaron a ANRed que incluso "en el monumento a Lola Mora, que pertenece a la jurisdicción de la Prefectura Naval, había Policía Federal haciendo las detenciones".

En estos momentos, 24.18 los trabajadores comenzaron a marchar a la Comisaría 22 (Ingeniero Huergo 640) para aguardar a que liberen a los detenidos. Convocan a las organizaciones sociales a ahcerse presentes en la vigilia que mantendrán allí.

Fuentes de la Policía Federal informaron a ANRed que es el Jefe Sub Comisario Leoncio Martín Acosta quien está encargado del operativo de esa fuerza.

Los trabajadores del casino reclaman la reincorporación de los despedidos, el no desafuero a los delegados y la desmilitarización de la empresa.

EL ESTADO DE LOS DETENIDOS:

- Seis trabajadores se encuentran detenidos en la Comisaría 22: Diego Blanco, Pablo Tripodi, Carlos Buonsiglio, Mauro Gonzalez, Alejandro Luján y Marcelo Bornard
- Dos trabajadores que fueron vistas al ser detenidos por la Prefectura Naval: Fernando Ballabriga y Emiliano Zarlenga
- Cinco empleados que desconocen su paradero: Pablo Ceballos (Delegado), Federico Astiazud, Pablo López, Tomas Feijo y Agustín Nieto Vilela.
- Tres trabajadores fueron derivados al Hospital Argerich y que luego serán trasladados a la Comisaría 22: Darío Franchini, Daniel Venditti y Luis Yañez,

Contactos: - 15 6635-4635, Leonardo Bonanni, delegado.- 15 6469-0330, Prensa.

martes, 22 de enero de 2008

El regreso

Algunos se quejaron del descuido al que sometí a este blog. Incluso recibí un correo donde me preguntaban si estaba bien. Estuve de vacaciones, nada más que eso. De algún modo fue también vacacionar de este lugar virtual, el blog. Porque como esto no es un diario personal, no siento la necesidad de contar cada cosa que me sucede. Además, no siempre uno tiene algo interesante para decir y el que crea lo contrario deberá mirarse un poco menos el ombligo peludo.

Estuve en la Costa Atlántica y no fui víctima de la inseguridad; fui víctima del delito. Eso de ser víctima de la inseguridad no me cierra. ¿De qué inseguridad? ¿De la de uno mismo? ¿De la de los demás? ¿Cómo es la inseguridad? ¿Qué cara tiene? ¿Me la presentan? Pues bien, lo que sí existe es el delito, algo más tangible, que acaso sea el culpable de que nos sintamos inseguros. Y el delito puede verse de distintas maneras. Por ejemplo, Mauricio Macri se roba 2.300 puestos de trabajo en la Ciudad y uno o dos señores, anónimos, natalia natalia, como dijo el policía, me roban el auto, los documentos, el celular, algo de dinero, mientras disfrutaba de las playas de Mar del Tuyú. No importa cómo fue; no viene al caso. El auto apareció a unas diez cuadras al día siguiente pero no gracias a las artes de la Bonaerense, que todavía lo seguía buscando mientras el coche estaba estacionado a metros del mar. Una vecina, de manera casual e insólita, me dio el aviso. Esa mañana le había contado lo ocurrido, y a la tarde me vino a contar que en tal calle, un auto así y asá estaba solo, solito, sin dueño ni nada cerca.

Parado bajo los rayos del sol, piel cobriza, ojos grandes y una sonrisa que dejaba ver dientes blancos, el hombre, vestido de un azul monótono, sostenía un chaleco antibalas. Yo le había dicho que si no encontraban un auto a diez cuadras de donde lo habían robado, menos iban a encontrar a Julio López. La comparación no se correspondía en términos de importancia, ni podía ser lineal. Pero así surgió y de modo imprevisto, una vez borrada la sonrisa, me dijo: "Yo conocí a Estela de Carlotto". Supongo que la mención de López lo llevó, casi de inmediato, a pensar en la dictadura, los desaparecidos, los nietos recuperados y por recuperar. "Yo conocí a Estela de Carlotto", me dijo, así, de la nada. "Buena onda, yo le expliqué que yo soy policía pero no tengo nada que ver con lo que hicieron en los 70". Pero no hay nada que hacerle, pensaba, es la policía, estoy ante la ley, no sirve de nada discutir si ahora son buenos y antes eran malos. Es la policía, pensé, qué lleva a alguien a ser policía, y me iban subiendo ínfulas anarquistas. Es el Estado opresor, la policía. Pero escuchaba, mientras esperábamos que lleguen a rescatar el auto de la arena, que el hombre estudiaba historia en un instituto llamado Arturo Jauretche. "Nacional y popular", me instruyó para más datos. Entonces, dije, ganémoslo. Soldado, hermano, pasate de este lado, recordé el cantito, que no sé si era así, pero parecido.

Pero no, llegó la ayuda para sacar el auto: un remolque largo del que se baja un señor mayor, flaco, algo falto de dientes, pelo cano, que me pregunta si soy "el gaucho del auto". Sí, soy yo, le digo, y le pido una rebaja en la suma que me quería cobrar, pero después también renuncié a eso, no valía la pena, cuántos autos deberá remolcar para comer o para comprarse un vino, le doy lo que quiere, me lleva el auto y listo, sin discusión. "Gaucho, tengo que cobrarte eso". Está bien, pero vamónos. Entonces, después de una y otra maniobra, incrusta el remolque en un jardín de la cuadra, verded el cesped, cuidado todo el año, quizá por un jardinero o por la mano del dueño, quién sabe. Lo incrusta y el camión se queda varado. Ahora hay que sacar también al camión, qué mala suerte, pensé, incluso había que llamar a un segundo remolque para que saque a este, cómo hacemos. "Una pala, una pala", gritaba el hombre en medio de una cuadra que ya estaba colmada entre curiosos y vecinos que observan sus movimientos. Hasta que apareció la pala y el jardín quedó prácticamente destruido, con tanta mala suerte que justo apareció el dueño de la casa y se quedó un minuto mirando cómo un desconocido había incrustado un camión en su jardín y ahora se lo estaba destruyendo. Y yo era el culpable. Será por eso, porque alguien le debe haber explicado lo que ocurría, que vino directamente a mí. Uy no, dije, ahora voy a tener que pagarle también a un jardinero. Pero no, el hombre, unos 40 años, bien vestido, o por lo menos demasiado vestido como para estar tan cerca de la playa, vino a decirme que qué bueno que había encontrado el auto y que él ya decía que ese auto era robado, y esas cosas. Le pedí disculpas por el jardín. No te hagas problemas, me contestó, eso se arregla.

Todo solucionado, sacamos el remolque, subimos el auto, me subo al remolque, nos vamos hacia casa, el auto sano, hasta el estéreo en el auto, qué alegría. Y ahora que vamos por la calle 2, la principal, donde hay más autos, noto que el camión, el remolque, no tiene frenos. "Correte, correte, correte", gritaba el conductor, desencajado, a motociclistas, peatones en ojotas y autos. Así, a baja velocidad, con el envión fue llevando el auto. "Correte, correte, correte porque te piso, che", les gritaba asomando la cabeza hacia adelante por la ventanilla, y no pude más que largarme a reír. A tentarme de la risa mientras el tipo llevaba adelante la misma escena en cada una de las esquinas.

Al lado mío alguien dijo que mientras haya personas que deban robar para vivir esto deberá ser así. Yo primero dije sí y al rato volví a decir dos veces sí. Y yo pensaba en la propiedad privada y en otras yerbas, pero era demasiado. En estos días los rayos del sol son generosos hasta tarde. Quería irme a la playa.

Crítica

Ya lo dijo Zanoni en eBlog hace varios días.