jueves, 1 de mayo de 2008

De María Julia a Romina

Esto que sigue es a propósito de lo que ocurrió con los incendios, y de la nota de Claudio Mardones en Crítica de la Argentina. En 1992, el periodista Hugo García escribió un editorial en la revista Descubrir que se titulaba Jurisdicciones. Allí hablaba de una ley que había promovido María Julia Alsogaray, secretaria de Medio Ambiente del menemismo: la que regula el Plan Nacional de manejo del fuego. En un foro que compartimos, Hugo recordó aquello que escribió hace 16 años, que le costó una demanda penal iniciada por María Julia -con pedido de prisión y una suma de dinero por daños a su imagen pública por 50.000 dólares- de la que fue absuelto en 2005. Pero no se quedó en eso sino que lo enlazó con lo que ocurre hoy bajo la gestión de Romina Picolotti. Me van a poder acusar de reacción tardía, pero no de que el punto de vista no es interesante, a pesar de que parece que el fuego ya fue.


Para organizar un manejo coherente de los incendios forestales el BID dio a la Argentina un crédito de 30 millones de dólares en 1991. La condición era que se adoptara el sistema de manejo del fuego que utilizan los canadienses (el mejor del mundo, sin dudas) que se basa en la alerta temprana de fuego a través de sensores ubicados en el suelo de los Parque Nacionales, y de información satelitaria en tierras fiscales y no fiscales. Los satélites, en este caso, funcionan a modo de "detectores de humo" y avisan tempranamente la formación de focos de incendios, incluyendo la condición meteorológica del lugar y su prognosis por los próximos cuatro días, renovable cada 24 horas.

De esta forma se ataca el fuego rápidamente y con el menor daño ambiental.

El crédito incluía la incorporación de dos aviones canadienses CL X 500 (ahora ya van por el 512) cisternas, capaces de absorber 6.500 litros de agua en doce segundos desde cualquier espejo de agua, y en ocho horas de trabajo atacar no menos de un radio de 10.000 hectáreas, con sistemas de navegación especiales que le permiten volar en condiciones de baja visibilidad o nula. Los aviones estuvieron dos años arrumbados en la base aérea del Palomar, mientras en la Argentina se incendiaba en 1994, el bosque de lengas mas antiguo del mundo.

¿Qué se hizo con el dinero? Se compró una vieja autobomba americana urbana (inútil en el campo por su lentitud y su insólita escalera para rascacielos) para los bomberos de Bariloche. Se compraron cien camperas anti-fuego de baja calidad y protección para repartir entre los voluntarios de la zona de Bariloche y San Martin de los Andes, y se les dio un kit de lucha anti-incendio que consistía, en campera, balde, hacha, manta anti-fuego , casquito y guantes.

Recuerden: 30 millones de dólares.

Al momento, María Julia inventó el tema de las jurisdicciones y responsabilidades en el ataque de fuegos de áreas silvestres. La primera responsabilidad es de ¡los voluntarios que recibieron el kit! y los bomberos zonales. Ejemplo: en el caso de la isla Talavera, los Bomberos Voluntarios de Zárate deben atacar el fuego con sus dos autobombas y mangueras. No tienen siquiera un gomón para cruzar el río. Si no pueden deben comunicarse con Medio Ambiente y solicitar refuerzos. La Secretaría tiene 96 horas (sí, cuatro días) para evaluar el siniestro y -si corresponde- manda algún refuerzo, por lo general helicópteros con bolsa de agua. En cuatro días probablemente no quede nada y la culpa será de los humildes bomberos voluntarios de la zona que, además, deben seguir atendiendo sus emergencias normales.

Esta ley, este manejo, sigue vigente. Nada cambió. La inoperancia de Picolotti es solo comparable a la corrupción de Maria Julia. Desde Córdoba, y a través de la Dirección de Parques Nacionales, se le ofreció al Gobierno el traslado de la Brigada Naranja, un grupo de 300 bomberos voluntarios que se entrenaron especialmente en Canadá, con becas conseguidas por ellos mismos, para atacar fuegos extremos en condiciones geográficas y meteorológicas adversas. Junto a los que están asentados en Junín de los Andes, los mejores del país.

El gobierno canadiense envió a la Dra. Picolotti un ofrecimiento de dos aviones cisterna en alquiler para atacar el fuego (esto fue el martes 15 de abril), con la Brigada Naranja (el nombre es por el color de sus uniformes, identificables en medio del fuego), y ayuda de voluntarios de la zona en apoyo logístico. El fuego así se apaga en un 60 % en las primeras 24 horas.

Aún están esperando que la Dra. Picolotti y el gobierno de la Sra. Cristina, siquiera respondan el ofrecimiento.

NO HAY VOLUNTAD POLITICA DE APAGAR ESTE FUEGO.

Tampoco hay ganas de encontrar a los irresponsables que lo generaron. Miente -en el mejor estilo de cinismo kirchnerista- el Gobierno cuando dice que los aviones no pueden volar y que el fuego es de difícil ataque. Miente el Gobierno pues tiene en su poder la información satelitaria que marca los cuatro focos más intensos de fuego que detendrían la generación de humo.

Nos trata de idiotas el gobernador Scioli mandando a 20 valerosos voluntarios con un baldecito y dos palitas a apagar un fuego de 70.000 hectáreas mientras él se sube al helicóptero de Hadad y se filma mirando el fuego desde el aire.

¿El helicóptero vuela y los aviones no?

Otra vez atrapados en medio de una mentira que costó 8 muertos en rutas y que tiene como fin posicionarse en el conflicto del campo, mostrando a productores como salvajes buscadores de rentabilidad. Lo que no quita su criminal responsabilidad en este delito ambiental. Patética imagen de la Dra. Picolotti denunciando sin saber a quién y no teniendo respuestas a la crisis.

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