lunes, 30 de junio de 2008

"Como siempre que se cambian los papeles
voy a quedarme dormido en tu cintura.
Y si me despierta el día presumido,
déjame quedarme un poco en las alturas.
Para qué contar el tiempo que nos queda,
para qué contar el tiempo que se ha ido,
si vivir es un regalo y un presente
mitad despierto, mitad dormido,
mitad abierto, mitad dormido"

jueves, 26 de junio de 2008

Alfredito

No sé bien por qué me metí ahí pero de repente caí en C5N, más conocido como Cristina 5 Néstor, y escuché a un movilero hablar de Alfredito, que Alfredito había descansado, que había pasado bien la noche, pero que ahora volvía a la plaza, su lugar, y que la gente -la gente- venía a sacarse fotos con él, con Alfredito, la nueva atracción turística del campamente ese que armaron frente al Congreso. Todo me hacía creer que se trataba de De Angeli, al que, insólitamente, este muchacho lo llamaba así, como dije, Alfredito; pensé que lo estaban gastando incluso, qué suelto este pibe, me dije, hasta que, advertido de que me hablaban de un toro inflable, concluí que al que gastaban era a mí, por no decir a todos los que en ese momento perdían el tiempo en ese canal.

El momento fue tan contundente en el papelón, tan vengonzante, que desde el piso una chica acotó que Alfredito había sufrido un atentado. A la mierda, pensé, el nivel al que llegamos ya es un corte Carozo y Narizota con la diferencia de que estos ponen la trucha frente a las cámaras. Ni eso, la desinformación era tal que el toro ni siquiera había sido pinchado, o lo que era lo mismo para estos señores, ni siquiera había sufrido un atentado. Yo me fui, no lo soporté, preferí seguir, como corresponde a esas horas de la tarde, con el programa de filosofía de Feinmann mechando cada tanto con Intrusos porque uno nunca sabe. Pero me tenté, y cuando Feinmann terminó con Walter Benjamin bajé un canal y vi que estos señores seguían con el toro, esta vez preguntándole a unos chicos que andaban por ahí qué otros animales debían ir a la plaza. No se rían pero creo que hasta los chicos se dieron cuenta de que debían correrse de escena para no ser burlados al otro día. Sin embargo, el movilero siguió, seguramente apurado desde estudios, preguntándole a las personas que andaban por el lugar que qué opinaban de Alfredito, que si le gustaba más que la pingüina Cristina (sí, ya sé, están todos locos, pero es lo que hay) y sus distintas variantes.

Llegamos ahí, compañeros, a la profundidad del debate que nos proponen algunos medios. Una hora de Alfredito como si estuvieran haciendo una nota en el zoológico en vacaciones de invierno. Pero no: se están discutiendo algunas cuestiones un poco más importantes, de las que seguramente vos, yo y millones más saldremos perdiendo gane quien gana, como casi siempre. Pero bueno, tampoco nos tomen por pelotudos. Yo sé que el flaco no tiene la culpa, lo mandan a hacer eso, lo apretan, de lo contrario no cobra. O termina como los trabajadores de Minuto Uno, en la calle, doce despidos a manos del pensador contemporaneo, Samuel Gelblung. ¿Cómo puede un tipo cargarse así a doce laburantes, y seguir caminando como si nada? Bueno, se trata de un personaje que dirigió una de las publicaciones cómplices de la dictadura y se rearmó.

Pero vuelvo a C5N. Se ve que al kirchnerismo no le cierra el número y hay que hablar de cualquier boludez. Aunque C5N tampoco era el único porque probé en Todo Noticias y adivinen en qué andaban. Yo a esa altura me imaginaba la situación: el minuto a minuto (¿existe en el cable esa porquería?), medimos bien, vayamos con Alfredito que rinde. Yo por las dudas apagué la tele -Intrusos sin Rial no es Intrusos, Ventura, sabelo- y seguí en otra. Hasta que me llamó mi vieja y entre una cosa y otra me dijo: "¿Viste que ahora llevaron una paloma gigante al Congreso?" "¿Dónde lo viste?" "En C5n".

El puente

Este gobierno es hipócrita. Eso, como mínimo, porque es muchas cosas. La mentira, la manipulación y el doble discurso son sus armas preferidas. El día en que Néstor Kirchner utilizó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki para pegarle a Clarín en su show ante las cámaras, recordé una de sus primeras mentiras: que nadie quedaría impune por la masacre del Puente Pueyrredón. Pero, ¿por qué creerle a un gobierno -sea de ella, sea de él- que basó su construcción política en sectores rancios, que mantiene un país en niveles de pobreza altísimos, que solventa un capitalismo de amigos con los mismos personajes que se enriquecieron de la dictadura para acá? Al cabo, ellos, los Kirchner, también se enriquecieron durante la dictadura. Como dice Atilio Borón, este gobierno ni siquiera es reformista. Esta pelea que mantiene con el campo muestra más de su hipocresía: habla de distribución de la riqueza mientras los negociados de los socios siguen intactos, mientras las rentas financieras no son gravadas y los pooles de siembra recaudan paladas. Y la verdad es que todos estos caceroleros, dirigentes rurales, y el hombre de campo que hace rato que no veo, me caen bien para atrás. Pero yo, ni campo ni K. Mientras tanto, recuerdo a Darío y Maxi, y lo que importa: todavía hay muchos que siguen impunes. Lo que sigue, a seis años de sus fusilamientos, es un informe especial de Prensa de Frente.

A 6 años de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, la causa que debía investigar las responsabilidades políticas de estos crímenes no avanzó más allá de su mera existencia formal. Los funcionarios denunciados no fueron investigados; ni siquiera fueron citados a declarar. La pista que apuntaba a la participación de la SIDE fue descartada sin más. Como si faltara algún otro dato que certifique la falta de voluntad política, al día de hoy la última foja del expediente que instruye el fiscal Osorio señala que aún no pudieron, después de 6 años, establecer a qué personas corresponden 4 líneas telefónicas utilizadas para comunicarse con los asesinos el mismo día de los crímenes. Analizamos el expediente junto a Alberto Santillán, papá de Darío, que sintetizó: "en todos estos años lo único que hicieron el fiscal y el gobierno fue encubrir el asesinato de mi hijo". La lucha por justicia seguirá con movilizaciones y escraches, anuncian desde los movimientos sociales que hoy se movilizan y mantienen el reclamo por el esclarecimiento de los asesinatos de sus compañeros.

La causa caratulada como "Ruckauf y otros sobre homicidio" lleva el número de expediente 14215/2003 y fue presentada días después de los asesinatos por Mabel Ruiz, mamá de Maximiliano Kosteki, para que se investiguen las responsabilidades políticas, pidiendo que se cite a indagatoria al entonces canciller Carlos Ruckauf, al ex presidente Eduardo Duhalde y al entonces gobernador bonaerense, Felipe Solá. En seis años acumuló 12 cuerpos, pero su lectura no da cuenta de ningún avance, según reconocen fuentes del juzgado y pudimos constatar junto a Alberto Santillán y Marcial Bareiro, uno de los manifestantes heridos del Frente Popular Darío Santillán, y querellante en la causa junto a otros heridos y los familiares.

Los responsables políticos del accionar represivo, impunes

El 9 de enero de 2006 culminó el juicio a los actores materiales, con condenas a cadena perpetua a los policías que dispararon causando la muerte a los jóvenes manifestantes. En el transcurso de aquel juicio, el ex presidente Duhalde, el entonces secretario de Seguridad de la Nación Juan José Álvarez, y el ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, fueron excusados de prestar declaración bajo el argumento de que debían ser investigados por su presunta responsabilidad en esos hechos, y para ello existía la causa que instruía el Fiscal Osorio en la Fiscalía Federal Nº 10 de los tribunales de Comodoro Py. En los fundamentos de la denuncia se hace referencia a las declaraciones de Atanasof que un día antes alertó que se iba a impedir la protesta "fuera como fuera" y que el gobierno estaba ante "una declaración de guerra"; los dichos de Duhalde, señalando que la protesta "no se iba a permitir, que había que poner orden", y las declaraciones en el mismo sentido de Ruckauf, Juan José Álvarez y el entonces gobernador Solá, creando previamente el clima político necesario para la represión y las muertes, y justificando los crímenes realizados con afirmaciones que se demostraron tendientes a encubrir los asesinatos. En el caso de Álvarez, su responsabilidad directa como secretario de Seguridad de la Nación ante un operativo que contó con la participación coordinada de tres fuerzas Federales bajo su mando en la represión, tampoco dio lugar a investigación alguna. A dos años y medio de aquella chicana jurídica elaborada desde el duhaldismo, ninguno de ellos tiene motivos para estar preocupado ante una causa en la que no hubo voluntad política de investigar. Hoy, Atanasof es representante del país ante el MERCOSUR; Duhalde vuelve a mostrarse como un político en plena actividad, y su secretario de entonces, José Pampuro (también mencionado en la causa) es un encumbrado referente del gobierno actual.

La pista de la SIDE, descartada sin más

La vinculación probada entre la sede Billingursth de la SIDE y el comisario Fanchiotti, dato surgido por el análisis de cruces de llamadas realizado como parte de la instrucción de la causa que se tramitó contra los policías en Lomas de Zamora, fue descartada por el fiscal Osorio sin más. Una sola foja en los 12 cuerpos hace referencia al informe que la SIDE remitiera a la fiscalía, que lleva un membrete con la leyenda "Estrictamente secreto y confidencial" y al final la firma de Hugo Gándara, Director de Asuntos Jurídicos del organismo de inteligencia en ese entonces, donde el responsable jurídico de la SIDE se limita a "informar", de manera más que confusa, que "las llamadas efectuadas al celular aludido (por el celular de Fanchiotti) habrían sido hechas por un agente del organismo de rango inferior, en función de un aparente relación de conocimiento mutuo con el nombrado, y "prima facie", en cumplimiento de tareas regulares como obtener información luego de producido los trágicos sucesos". "Habrían sido", una "aparente" relación de conocimiento, "prima facie" en cumplimiento… Evasivas para cumplir con la formalidad de encubrir la actuación de agentes del organismo en el desarrollo de la represión que terminó con los crímenes conocidos. Haber dejado sin profundizar este indicio concreto adquiere mayor gravedad si se tiene en cuenta que la SIDE es un organismo dependiente en forma directa de presidencia de la Nación, y de lo que se trata en esta causa es de establecer los vínculos del poder político de entonces con los asesinatos.

Aún no averiguaron con quiénes hablaron los asesinos aquel día

De los llamados telefónicos que aparecen como sospechosos, realizados o recibidos por los policías condenados por los crímenes, hay cuatro números que aún no fueron identificados en la causa. Después de 72 meses, en la última foja que tiene el expediente y que lleva el número 2192, el fiscal cita a los responsables de las compañías telefónicas para que expliquen por qué los números que la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) establece en un informe del pasado 12 de junio de 2008 que deberían figurar en su nómina, no pueden ser identificados. Es decir: desde teléfonos no reconocidos por las compañías Telefonías Móviles Argentinas SA (hoy Movistar), Telecom Personal y Nextel, que deberían tener información sobre sus titulares, se realizaron comunicaciones que triangulan a ministros del gobierno de Duhalde con el Jefe del operativo condenado a prisión perpetua, Alfredo Fanchiotti. Sin una investigación adecuada, no se puede confirmar pero tampoco descartar que se trate de teléfonos no registrados, justamente con el fin de garantizar vías de comunicación necesarias para la coordinación represiva ilegal que terminó con muertos en Avellaneda aquel 26 de junio de 2002. Curiosamente, la cita para identificar con quiénes hablaron ese día los asesinos, será este mismo 26 de junio, a la misma hora en que se cometieron los crímenes, pero seis años después. Aún así, fuentes de la fiscalía descreen que esas entrevistas con directivos de las empresas lleguen a algo: "pasó mucho tiempo, tal vez esos números ya no se puedan identificar", explican.

Búsqueda de justicia por fuera de los tribunales

El Fiscal Miguel Ángel Osorio, ya había sufrido una movilización de protesta un año atrás, en vísperas del 5º aniversario de los asesinatos. Ante los tribunales de Comodoro Py donde tiene su despacho, protestaron los familiares de los jóvenes asesinados y sus compañeros de militancia, hoy agrupados en el Frente Popular Darío Santillán. Desde estas organizaciones convocan para este 26 de junio a una nueva movilización al Puente Pueyrredón para conmemorar a los jóvenes caídos, y para renovar el reclamo de justicia: "ya no vamos a esperar más nada de esta causa. Con la movilización logramos las condenas perpetuas de los policías, y con la movilización vamos a instalar a partir de ahora la responsabilidad de Duhalde y sus ministros en los hechos, y de este fiscal (por Osorio) en la impunidad. Recordemos aquella consigna que marcó la lucha por justicia en los últimos años: si no hay justicia, hay escrache", advierte Marcial Bareiro, querellante y militante del MTD y del Frente Popular Darío Santillán.

lunes, 9 de junio de 2008

La muerte del canalla

"El crápula se ha muerto/se acabó el alma negra/el ladrón/el cochino/se acabó para siempre/hurra/que vengan todos/vamos a festejarlo/a no decir/la muerte/siempre lo borra todo/todo lo purifica/cualquier día/la muerte/no borra nada/quedan/siempre las cicatrices"
"A la muerte de un canalla", Marío Benedetti
La muerte no hace mejores a las personas. Se murió Bernardo Neustadt. Y se murió como lo que era: un hijo de puta. Nada va a arreglarlo. Pero me pasa desde hace mucho que no puedo celebrar la muerte; me pasa que veo a la muerte como una señora traicionera que anda por nuestras vidas llevándonos con ella a ninguna parte y por distintas causas. La muerte nunca es una buena aliada. No es que visitó a Bernardo porque tuvo ansias de alguna justicia: la muerte no conoce de esas cuestiones. Esta señora, la muerte, tal vez vestida de negro -quién sabe, quién cree- después de ir por Bernardo pasó por otra casa, otro barrio, otro pueblo, y se llevó a un pibe que curtía paco, a un hombre que no tuvo para remedios o a un bebé al que no pudieron darle de comer. Fue ella, estoy seguro, ella sola, por sus propios medios. O tal vez yo esté equivocado y haya muchas muertes, todas con caras distintas: buenas, malas, justicieras, bondadosas, crueles, silenciosas. Acaso la que le tocó a Bernardo sea una muerte justiciera, una muerte que desea poner las cosas en su lugar. Aún así, yo no le confío a la muerte mis alegrías. La muerte es una frontera, es la peor de todas. Sé que a veces puede ser necesaria -las muertes necesarias- pero prefiero no tenerla como aliada, ni tomarla de la mano cuando ella, de repente, nos hace un guiño; prefiero no deberle nada por si acaso ella decida cobrarlo alguna buena vez. Aún así nada me quita a mí la conciencia de saber quién fue Bernardo Neustadt, qué significó y cómo actuó en cada lugar y momento en el que estuvo. Como para recordarlo cada vez que intenten lavarle la cara. Pero que la muerte vaya por su camino, que yo con ella no quiero nada. Aunque ese poema de Benedetti le calce tan al cuerpo a su obituario, aunque el mundo vaya a ser un poco mejor sin él; aunque nos tiente, aunque den ganas, yo con ella no me abrazo.

viernes, 6 de junio de 2008

Un día morenista

Mi amigo me sopló por lo bajo: "El día del periodista es un día patronal". Y todo porque lo que se festeja es la salida del primer periódico patrio, independentista. Se celebra, este 7 de junio, la creación de la Gazeta de Buenos Ayres (sic) que fundó Mariano Moreno. Yo no sería tan radical en la idea: había en aquello un ideal de verdad más fuerte del que hoy tienen los diarios; quiero decir: podríamos pedir que el día del periodista se cambiara hacia otra fecha, pero todo criterio es arbitrario. "El día del asesinato de Rodolfo Walsh", me dijo mi amigo. Y puede ser.

"El día de la Carta Abierta a la Junta Militar", siguió y de inmediato cayó en la cuenta de que estaríamos festejando el día del periodista un 24 de marzo. "¿Y si mejor lo dejamos así?", sugerí, ya cansado de buscar días —a veces me agarran esas vagancias, sobre todo cuando se trata de fechas. "Además, es Moreno, un jacobino, un revolucionario", le dije como para convencerlo.

"Mirá, lo que yo no me banco es que me saluden las agencias de prensa", me dijo, "porque los prenseros son insoportables; son los que todos los días te rompen las pelotas para que publiques tal o cual cosa, o para que no publiques esto o aquello".

Él porque es envidioso: se queja de las tarjetas pelotudas que le mandan por correo porque nadie le mandó una caja de vinos, algún libro, un champán. "No seas boludo", dijo, casi violento. Pero tengo razón: si el tipo recibiera esas cajas tan lindas que mandan ahora, alguna memoria flash de esas que ya no valen dos mangos, una picadita con ricos quesos, salamines y jamones, no diría un carajo. "En serio, y si proponemos cambiar el día", me dijo. Y lo mandé a la mierda.

jueves, 5 de junio de 2008

El hombre de campo le dice no a la represión

No recuerdo si era malbec o cabernet, pero G. se sirvió vino y lo saboreó. "Es bueno, che, muy frutal", dijo, y vaya uno a creerle. G. ahora tomó la copa y comenzó a dibujar en el aire círculos concéntricos. Recordé, justo ahí, que detesto esa tendencia posmoderna a degustar el vino como si se fuera un gran catador. La culpa de eso la tiene el canal Gourmet. G. hizo unos círculos rápidos, vertiginosos; después husmeó el líquido, como si supiera lo que hacía y sorbió corto. De fondo llegaba la voz de Marcelo Tinelli, que decía algo así como el puntaje para la señorita tal y no se entendió más nada.

-Encima nos mandan la gendarmería, nos llevan presos. Imagínense, en cuanto sigan en esa se les va a armar un quilombo que mejor no les cuento.

Y yo quería que G. cuente, que cuente todo, cada detalle del quilombo que se les venía a los que les mandaban la gendarmería. Pero mejor, pensé, es no interrumpir al hombre de campo cuando el hombre de campo está con ganas de hablar, copa en mano, un buen vino. Y hasta quizá nos cuente todo y yo ni siquiera tenga que abrir la boca.

-Ya que nos repriman es el colmo, no les alcanza con meternos la mano en el bolsillo.

Dijo G. y no me miraba a mí sino a otro hombre, que no es de campo, y quizá tampoco de ciudad. Pero yo quería que cuente, pero tampoco iba a hablar. Ahí, en esa mesa, yo tenía que ser un antropólogo cuidadoso para que mi objeto de estudio no sufra la intervención externa. Así que me dediqué al silencio y, por qué me iba a privar, me serví un poco de vino.

-Por eso ahora se viene el partido del campo, del agro, o lo que sea, porque de una vez por todas en este país tenemos que empezar a mandar los que ponemos la guita.

De qué país hablaba G. no sé. En este, en el que estamos ahora, desde hace muchos años que mandan los que ponen la guita. Aunque si lo pienso bien mandan más los que se la llevan. Porque poner, lo que se dice poner, tanto no la ponen. Quizá el hombre de campo se refería a eso: a que no la quieren poner, se la quieren llevar toda. Después, en la tele, se escuchó algo de Carlos Fuentealba. Giré la cabeza y vi el rostro del maestro asesinado. Un segundo. Dos segundos. Y pensé: qué sabrá este boludo de represión.

Fotos: Prensa de Frente