domingo, 30 de marzo de 2008
viernes, 28 de marzo de 2008
Algunos apuntes tardíos sobre el conflicto del campo
• Los pequeños chacareros se pararon detrás del programa de la Sociedad Rural. Ellos fueron los que sostuvieron los cortes que aprovecharon los grandes terratenientes. La Federación Agraria debió romper de inmediato con la oligarquía —que existe y está bien vivita. En el campo hay muchas cuestiones por pelear, como la derogación de la ley de la dictadura sobre el peón rural o el desalojo de los pueblos originarios por parte de la patria sojera. Posicionarse contra el campo es posicionarse también contra los pequeños productores. Es pura política: no hay que marginar a los chacareros, hay que convercerlos de que la salida no es la Sociedad Rural.
• Las retenciones sirven pero deben ser diferenciadas. No se puede aplicar la misma carga a un pool de siembra que a un pequeño productor. Ese debería ser el reclamo de los chacareros y no la oposición a las retenciones en general. También el Gobierno se equivocó en esto. Y pagó el error con una crisis política. Por la gran concentración de la tierra, no es mucho lo que dejaría de recaudar.
• ¿Hay dos modelos en juego como dicen? Altamira dice en Crítica de la Argentina: "Se está dando una lucha al interior de la clase dominante. Es un conflicto en el seno de una clase social y no un conflicto promovido por una lucha entre clases enfrentadas". ¿Desde cuándo los Kirchner representan los intereses de los trabajadores rurales? ¿O no es con este Gobierno con el que los señores de la Sociedad Rural levantan plata a paladas? Cuando el jueves le gritaban a Cristina eso de que "acá tenés los pibes para la liberación", ¿de qué liberación hablaban? ¿De la de Repsol y Techint? ¿Quiénes fueron los aportantes de la campaña de Cristina? ¿La militancia organizada o ejecutivos de empresas extranjeras?
• ¿Entonces qué hacemos? ¿Estamos con el Gobierno o con el campo? ¿Con el Gobierno o con los caceroleros? Las opciones son absurdas pero es inevitable tomar posición. Creo que hay que apoyar a los chacareros y repudiar a los grandes terratenientes, a la Sociedad Rural con su lock-out patronal, a las clases dominantes de las que no son ajenas los Kirchner. La Rural y los Kirchner pactarán y los verdaderos trabajadores del campo serán siempre los más perjudicados. Es apenas una idea, incompleta y quizá apurada para estos días.
sábado, 22 de marzo de 2008
Fechas
Las fechas nos encantan. Toda nuestra vida es una efeméride; un eterno recordatorio. Un gran acto escolar. No estaría mal si sirviera para algo. Aunque ahora supongo que recordar siempre sirve; el tema es para qué. Además, para recordar nos atrapan los números redondos. Es casi una mirada periodística de la vida: no nos alcanzan siete años, necesitamos diez. Y además tomamos cierta distancia de las fechas. Al principio recordamos la semana, después el mes, quizá los cincos meses y después el año. Una vez que recordamos el primer aniversario nos vamos liberando de la fecha para traerla año tras año. Y nada más. Como para no emparentarnos demasiado; como para no estar recordando todo el día.Ahora mismo se cumplirán 32 años del golpe; un número horrible el 32. No es que no se le vaya a dar importancia, pero tampoco demasiada: no son 30 ni 35 ni 40. Son 32. Pero así y todo cada año salimos a la Plaza, marchamos, gritamos, cantamos. Todos los años igual. El 24 de marzo es la fecha para pedir cárcel y castigo. Justicia. Verdad. Desde un tiempo con feriado y todo; el 24 cantamos nuestras broncas. No está mal si no fuera porque naturalizamos las fechas, las hacemos nada más que eso: fechas, calendarios, efemérides. Tendríamos que aprender a recordar todos los días. Aunque sea imposible, aunque nos confundamos. Tendríamos que aprender a recordar el 24 de marzo el 20 de abril. Saldríamos todos a la calle ese día también. Recordaríamos el 24 de marzo un 1° de julio o un 10 de agosto, qué importa si lo que importa es recordar. Y recordaríamos a Julio López todos los días, cada vez que notemos su ausencia. Estaríamos todos los días en la calle rebelada y furibunda; que siempre es más bella así que dormida y silenciosa.
jueves, 20 de marzo de 2008
Tapar el sol con la mano
No sé qué le pasó a Castrilli en el medio como para terminar tan embarrado. Hace unos años iba a hacer una nota en Un Caño sobre ese tema; sobre qué le había pasado, por ejemplo, para aceptar una columna semanal en TyC Sports, algo que choca con su cargo. TyC Sports es propiedad del Grupo Clarín, acaso una de las empresas más interesadas en el negocio del fútbol. ¿Castrilli está en condiciones de tomar medidas que pudieran afectar los intereses de quien le paga un sueldo? Y aunque él dijera que sí, que nada le ata las manos, ¿no es de una total incompatibilidad que trabaje en un empresa que tiene negocios en el área que atiende en la función pública?
Y ahora no me extraña tanta coincidencia entre Castrilli y Clarín. Los dos, a su manera y en su lugar, intentan tapar el sol con la mano. Clarín y Olé ya sacaron de sus tapas los asesinatos de las barras y la batalla por la caja de La Doce. Ayer fue más importante la foto de Zidane junto al empresario uruguayo de medios, Enzo Francescoli. Es patético ver cómo el circo sigue funcionando. No importa si abajo hay una montaña de cadáveres; no importa nada. Y entonces los barras seguirán con su lógica: si los dirigentes, empresarios, técnicos, periodistas y futbolistas hacen sus negocios, por qué no lo vamos a hacer nosotros.
