Mañana se juega la última fecha del Clausura uruguayo. River y Peñarol son los punteros del torneo. River, nuestro crédito, jugará con Juventud. Peñarol lo hará con Rampla Juniors. En este espacio nos reconocemos hinchas de River, aunque mucho más de Juan Ramón Carrasco, el único director técnico que merece protagonismo. Algo de esto ya lo hablamos acá, aunque en ese momento me guardé las dos charlas telefónicas que tuve con Carrasco: "No quiero un cinco como Bastía sino como uno como Verón"; "mis jugadores no pegan patadas, no hacen tiempo no pegan codazos, no discuten; benefician el espectáculo con buen futbol". Y así muchas frases más. Entonces, como nos gusta fútbol del bueno, deseamos una fiesta en barrio El Prado.sábado, 31 de mayo de 2008
Jotaerre
Mañana se juega la última fecha del Clausura uruguayo. River y Peñarol son los punteros del torneo. River, nuestro crédito, jugará con Juventud. Peñarol lo hará con Rampla Juniors. En este espacio nos reconocemos hinchas de River, aunque mucho más de Juan Ramón Carrasco, el único director técnico que merece protagonismo. Algo de esto ya lo hablamos acá, aunque en ese momento me guardé las dos charlas telefónicas que tuve con Carrasco: "No quiero un cinco como Bastía sino como uno como Verón"; "mis jugadores no pegan patadas, no hacen tiempo no pegan codazos, no discuten; benefician el espectáculo con buen futbol". Y así muchas frases más. Entonces, como nos gusta fútbol del bueno, deseamos una fiesta en barrio El Prado.sábado, 24 de mayo de 2008
Feinmann tiene razón
Le faltó un poco más de precisión: cuando dijo que "no hay pelotudo que no tenga blog y ponelo en negrita" le pifió. No, José Pablo, todavía hay millones de pelotudos sin blogs. Ya habrá tiempo para cada uno. Mientras tanto, hay que decirlo, no hay pelotudo que no comente. Lo demuestra este blog -no este en el que escribimos, mis queridos, sino ese que linkeé. Cada uno que se suma le va dando un poco más la razón a Feinmann. Y eso que no lo vieron en el canal Encuentro, donde mientras explicaba a Marx, lo parafraseaba: "Internet es el opio de los pueblos". Un filósofo tiene que provocar, de lo contrario que calle. Feinmann provocó. Y la corporación bloguer -con los comentaristas como parodia exacerbada- salta como un grupito de niños de jardín. Viven tan al palo, tan en la inmediatez, que no se dan el lugar para reflexionar. Mucho menos para leer Últimos días de la víctima o La sangre derramada. Por decir algunos. Si frenaran -unos minutos, no pido más- tal vez pudiera surgir algún debate. Pero a caballo del impulso parecen más pelotudos de lo que cree Feinmann.
lunes, 19 de mayo de 2008
Ay, el hincha
Hay una estupidez generalizada y es, más o menos, que los hinchas son lo mejor que tiene el fútbol. Algo así dicen otros de los jugadores. Y Quique Wolff, ya sabemos, lo dice de la pelota. No importa. Vayamos a esta cuestión de los hinchas, la gente. Tal vez tenga la culpa esa película de Discépolo. Es lo más probable. Resulta que todo lo que hagan se justifica bajo el manto tan clasemediero de que pagan la entrada. O lo arreglan con el sentimiento, la pasión, que a esta altura ya es la culpable de barbaridades mayores. El hincha es como el cliente: siempre tiene razón. Una idea bien capitalista, bien de lo que es el fútbol.Mientras eso no pase, vayamos a ver al River uruguayo. El River de Juan Ramón Carrasco, un equipo que si le cabe te hace siete. Y cuando pierde, pierde a lo grande: se come seis goles; pero como ya había hecho tres te terminás yendo con la panza llena. Ahora se viene un momento crucial: el domingo se juega la última fecha del torneo uruguayo. River está puntero con Peñarol y tiene que jugar de local con Juventud. Como sé que está difícil la mano para llegar hasta al Prado de Montevideo, les dejo una página donde pueden enterarse los resultados. Ver jugar a este equipo vale mucho más la pena que ver a cualquier otro de acá. Además, tiene pocos hinchas. Acá van las siete pepas que le hizo a Rampla Juniors. Díganme si los goles que se pierden no son mejores que los que hacen.
jueves, 15 de mayo de 2008
Contra los blogs
I. Tengo un blog pero estoy en contra de los blogs. En realidad, creo, estoy en contra de la cultura blog, de la cultura que llegó con los blogs; de la idea de que estas cosas que escribimos con alguna periodicidad están revolucionando algo. Está muy bien que alguien tenga un blog, que escriba, que sea creativo, pero hay demasiada jactancia de que con eso llega una nueva forma de comunicar. Y no estoy tan seguro. Esa historia que nos cuentan acerca de cómo la web se come al papel me tiene un poco cansado. Yo leo blogs, algunos me gustan más que otros, pero hasta ahí llego. Quiero decir: tampoco les creo tanto. Y a veces no les creo nada.
II. Algunos comentaristas llegaron a este blog a pedir algo así como objetividad -esa cosa tan espantosa. Y fue el colmo, tomé la dimensión de lo que significan los blogs para algunas gentes; llegan aquí, creyéndonos los gurúes de la información, los reyes de la alternatividad, y no somos más que unos muchachos marginales que cada tanto tenemos ganas de escribir y publicamos para que alguno nos lea. Pero los comentaristas no tienen la culpa: fueron los mismos blogueros los que crearon ese monstruo, los que comenzaron a gritar ¡somos el nuevo periodismo! ¡muera el papel! Y ahí tuvieron a unos miles que los siguieron, pidiéndoles objetividad, rigurosidad e independencia. Yo lo único que pido es libertad, por lo demás ni se preocupen. Desdramaticemos los blogs, saquémosle seriedad.
III. Vivimos en un microclima. Fíjense: hablo en primera persona porque de eso no puedo escapar, tengo un blog, aquí estoy, escribiendo para vaya a saber quién. Digo, vivimos en un microclima, creemos que somos masivos, que marcamos tendencia; que los grandes medios nos miran asustados y nosotros le ladramos porque somos su conciencia; los que les marcamos la cancha cuando se equivocan, los que desenmascaramos sus trastadas; somos los Robin Hoods de los medios. Pero mi vieja no lee blogs. La vecina de mi vieja tampoco, ni siquiera tiene internet. La masividad, mis queridos, no son unos miles de visitantes.
IV. El domingo la tapa de La Nación mostró a los blogueros más visitados del país. Leandro Zanoni posteó sobre el tema y terminó en la siguiente conclusión: "Los diarios de papel ya murieron". Pero el certificado de defunción tenía una paradoja: él mismo se sentía legitimado al verse en el papel. No está mal que así suceda. De alguna manera, cuando la información llega al papel es cuando se masifica. Seguramente esa nota a Leandro y al resto le signifique algunos visitantes más. Además, me aterroriza esa idea, la muerte del papel. Sería tremendo. El año pasado, Claudio Regis contó en Veintitrés: "Hace poco perdí a mis abuelos y encontré un montón de cartas de amor de ellos maravillosas. Con ellas los conocí mucho más. Me pregunto qué encontrarán mis nietos de mí. ¿Mi backup del Outlook?".
V. Los blogs son construcciones individuales. Este mismo. Más allá del intercambio que pueda hacerse con los comentaristas, cada bitácora es de cada cual; es una individualidad que da por tierra con cualquier idea de agrupamiento. Existen los blogs colectivos pero son la antítesis de los blogs. Un blog colectivo es casi un oxímoron. Como escribió Eduardo Blaustein en Crítica de la Argentina: son micromundos, guetos. En una nota para Veintitrés Pablo Altclas me dijo que si Walsh viviera tendría un blog. En ese momento no quise polemizar, no correspondía. Pero ahora pienso que esa frase es equivocada. Creo que Walsh estaría en otro cosa: de ser el mismo estaría organizado, caminando junto a otros compañeros.
sábado, 10 de mayo de 2008
Periodismo de Infantería
miércoles, 7 de mayo de 2008
El hombre de campo (II)
G. cortó el chorizo como una mariposa y lo metió en el pan. Para responder, esperó a morder. Como si sólo pudiera hablar con la boca llena.
- Volvemos al paro, en cualquier momento- dijo y en realidad le habían preguntado otra cosa, pero él se mandó igual. El hombre de campo tomó un poco de aire, volvió a meter el mordiscón y retomó la conversación, volviendo ahora así a la pregunta inicial.
—D’Angeli es un monstruo. Encima, con ese diente que le falta. Un grande-
Y ahí su cara tomó una facción orgásmisca. Estaba hablando de algo que lo excitaba sobremanera. No valía la pena sacarlo de ese lugar, de ese disfrute. Ya habían llegado los primeros cortes de asado. Eligió el más jugoso, como le gusta la carne a G., que entonces giró la cabeza, miró hacia la punta de la mesa y en un tono cómplice subió la apuesta:
- Este Evo expropió todo. Y acá se viene lo mismo, va a haber que estar preparado.
martes, 6 de mayo de 2008
¿Y esto?
viernes, 2 de mayo de 2008
Calamaro, Balá y el plagio
Si me permiten los compañeros Herbie y Ringo, voy a meterme con un tema que les pertenece. Ahora resulta que quieren mostrar cómo Andrés Calamaro plagió a Carlitos Balá en el estribillo de 5 minutos (Minibar). La canción en cuestión (la de Balá) es una creación espantosa titulada A golpear las manos. Llamar a eso plagio es de una falta de respeto total al querido Andrés. De Minibar ya se dijo con razón que tiene una base al estilo Señor Matanza. De Mano Negra a Balá hay una distancia enorme.
¿Escucharon? No me jodan, viejo. No vengan ahora con esta locura. Minibar no es lo mejor de La lengua popular, pero es una obra muy superior a la supuesta canción plagiada. Yo banco al compañero Calamaro en esta campaña infame con la que lo quieren ensuciar comparándolo con el procesista que le sacaba los chupetes a los niños.
Reivindica a las Madres
Propagandeó a la dictadura
