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sábado, 22 de marzo de 2008

Fechas

Las fechas nos encantan. Toda nuestra vida es una efeméride; un eterno recordatorio. Un gran acto escolar. No estaría mal si sirviera para algo. Aunque ahora supongo que recordar siempre sirve; el tema es para qué. Además, para recordar nos atrapan los números redondos. Es casi una mirada periodística de la vida: no nos alcanzan siete años, necesitamos diez. Y además tomamos cierta distancia de las fechas. Al principio recordamos la semana, después el mes, quizá los cincos meses y después el año. Una vez que recordamos el primer aniversario nos vamos liberando de la fecha para traerla año tras año. Y nada más. Como para no emparentarnos demasiado; como para no estar recordando todo el día.

¿Se acuerdan de Julio López? Fueron algunos meses de marchas y movilizaciones; tapas de diarios y revistas; horas de televisión y radio. Los diarios escribían "a una semana de la desaparición", "a dos semanas", "a un mes", "a tres meses". Y aquí hay que ser justos: los medios no llegaron ni al año; lo olvidaron antes. Hoy sólo las organizaciones de derechos humanos –las que se nuclean en Justicia Ya son las que más empujan- recuerdan a López. Porque sólo parece haber razón para recordarlo, para exigir por su aparición en sus aniversarios. Podemos estar muchos días sin Julio López; podemos estar meses. Pero en su aniversario algún diario informará que la causa no avanza, algún funcionario explicará que hizo todo lo que pudo y nosotros estaremos en alguna marcha; diremos que no olvidamos ni perdonamos cárcel y castigo a los culpables el que no salta es un militar, y hasta el año que viene. "Multitudinaria marcha por Julio López", dirá la tapa de algún diario. Y quizá todo quede ahí.

Ahora mismo se cumplirán 32 años del golpe; un número horrible el 32. No es que no se le vaya a dar importancia, pero tampoco demasiada: no son 30 ni 35 ni 40. Son 32. Pero así y todo cada año salimos a la Plaza, marchamos, gritamos, cantamos. Todos los años igual. El 24 de marzo es la fecha para pedir cárcel y castigo. Justicia. Verdad. Desde un tiempo con feriado y todo; el 24 cantamos nuestras broncas. No está mal si no fuera porque naturalizamos las fechas, las hacemos nada más que eso: fechas, calendarios, efemérides. Tendríamos que aprender a recordar todos los días. Aunque sea imposible, aunque nos confundamos. Tendríamos que aprender a recordar el 24 de marzo el 20 de abril. Saldríamos todos a la calle ese día también. Recordaríamos el 24 de marzo un 1° de julio o un 10 de agosto, qué importa si lo que importa es recordar. Y recordaríamos a Julio López todos los días, cada vez que notemos su ausencia. Estaríamos todos los días en la calle rebelada y furibunda; que siempre es más bella así que dormida y silenciosa.