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viernes, 25 de noviembre de 2011

¡Academia, carajo!

(Click en la foto para agrandar)

La tapa de mi libro, Academia, carajo. Racing campeón en el país del que se vayan todos. Pasión, locura y secretos del título 2001.

El arte es de Juan Pablo Cambariere (www.cambariere.com.ar), que dice:
La tapa de ¡Academia, carajo! fue algo muy interesante y divertido de hacer. La idea era reflejar la totalidad de factores deportivos, sociales, económicos y políticos de la historia del club. Nada fácil. De entrada resultó claro que no alcanzaría con hacer la típica tapa de "club de fútbol" con el escudo del club, o una camiseta, o la foto de la hinchada, o algún gol histórico. A partir de esto Marcelo Panozzo (editor del libro e intratable barra brava académico) tuvo la genial idea de hacer una infografía, ya que el género podría contener claramente todos los elementos necesarios con el dinamismo y las jerarquías que una tapa de libro requiere.Los pasos siguientes fueron los usuales a la hora de resolver una pieza de este tipo: se plantearon una serie de hechos, momentos, personalidades e ideas/conceptos referentes al club y se jerarquizaron estableciendo un criterio narrativo. A partir de ahí se armó un esquema (un mapa o plano) gráfico y se desarrolló la infografía.Una opción alternativa que exploramos y cumplía de forma similar con los requerimientos del libro fue el collage. El recurso fue luego descartado ya que era evidente que la infografía sería más original y memorable.Esto fue un trabajo en equipo: bajo la tiránica dirección de la dupla Wall/Panozzo estuvimos Lucrecia Rampoldi (por parte de RHM), Paula Rodriguez y Darío Katzev (del estudio TRINEO), además de quien escribe.


El prólogo es del maestro Carlos Ulanovsky.

Sale en diciembre.

lunes, 27 de junio de 2011

Cómo ser feliz y no morir en el descenso

Fue la primera vez que vi llorar a mi viejo. Lo recuerdo entrando a casa con mi hermano, mi tío y mi primo, mientras estrujaba el gorrito de Racing con la mirada al suelo. Yo no entendía bien qué ocurría, tenía cuatro años y el fútbol aún era una pasión lejana. “Se fueron a la B”, me dijo mi vieja mientras miraba la escena. Ella, hincha de San Lorenzo, había vivido lo mismo un año antes. Es increíble de lo que es capaz la memoria: todavía escucho esas palabras.
Osvaldo, mi viejo, todavía cuenta la historia de cuando tuvieron que treparse hacia la platea por la represión. La barra de Racing hacía lo suyo. La impotencia del resto, también. Pero el 18 de diciembre de 1983 la Policía Bonaerense no se resignaba a abandonar las costumbres de la dictadura.Racing se pasó dos años en la B, un tiempo suficiente como para agrandar la pena o acostumbrarse a ella. Tampoco fuimos campeones, como San Lorenzo. Nos costó el retorno. Es, acaso, una forma de ser: hemos hecho del sufrimiento nuestra épica.
Se puede ser feliz allá abajo. No es extraño, entonces, que yo mismo haya tomado conciencia de mi amor por la Academia durante esa estadía. Ningún hincha de River encontrará consuelo por estas horas, pero es una obligación decir que un descenso no es tragedia. Porque nunca lo es lo remediable y porque aquí estamos, mi viejo y yo, para contarlo.

(Columna publicada en Tiempo Argentino con un error. En el diario puse que fue el 27 de diciembre y fue el 18. Ensayo como justificación que el 27 de diciembre fue la fecha del descenso y del título de 2001)

lunes, 30 de junio de 2008

"Como siempre que se cambian los papeles
voy a quedarme dormido en tu cintura.
Y si me despierta el día presumido,
déjame quedarme un poco en las alturas.
Para qué contar el tiempo que nos queda,
para qué contar el tiempo que se ha ido,
si vivir es un regalo y un presente
mitad despierto, mitad dormido,
mitad abierto, mitad dormido"