viernes, 12 de octubre de 2007

Mensaje encriptado

Parece que pocos entendieron el post donde Samurai anuncia el final del pepismo y el inicio del mudismo. Es que Samurai no es para cualquiera. Después de que expertos en descifrar códigos trabajaran de manera ardua en el mensaje, se llegó a la conclusión de que el integrante de SOBÁ quiso decir que con Cristina Presidenta, José "Pepe" Albistur dejaría la Secretaría de Medios, que pasaría a ser ocupada por Miguel Nuñez, actual vocero sin voz de Néstor Kirchner.

Al menos eso dice Samurai, según especialistas.

No ampliaremos.

Clarín respondió a la queja boliviana

En la sección "Del Editor al lector", Ricardo Kirschbaum replica la protesta de un representante del gobierno de Evo Morales por las tiras de La Nelly, a las que acusa de discriminación y xenofobia. La carta y los fragmentos de la historieta que iniciaron la polémica se publicaron el miércoles en este blog.

Kirschbaum, en la columna titulada "Una protesta sin argumentos", sostiene que la "lectura (de la carta) exime de mayores comentarios y demuestra que quien firma la protesta no entiende de lo que se trata".

Además, en el cuerpo principal del diario se transcriben algunos párrafos de la queja, bajo el título "Insólita protesta de la Embajada de Bolivia por la tira 'La Nelly'". El artículo va acompañado de una columna de Ricardo Roa y otra de Langer y Mira.

"Quienes leen día a día La Nelly saben que nuestra tira es satírica y es irónica. Conocen a Catalina, la vendedora boliviana, uno de sus personajes más exitosos y completos. Ella es inteligente, culta, audaz, informada, todo lo contrario del esterotipo discriminatorio. Saben también que los lazos que la unen a Nelly son de amistad y de convivencia cotidiana, modelos positivos de integración", aseguran los autores.

Y agregan: "Hoy estamos atrapados en un lamentable desencuentro. Un momento más de este tiempo de absurdos tales como la incompresión y el totalitarismo, de ese dolor que impulsa nuestro trabajo, aunque siempre elegimos para expresarlo el camino de la risa".

El Che, El País y la coherencia

A propósito de este post, un amigo de esta casa, Rodrigo Orihuela, me alertó sobre una perla aparecida en el blog de Ignacio Escolar. En su editorial del 10 de octubre, el diario español El País se encarga de volver a fusilar al Che. Entre otras barbaridades, asegura que Guevara perteneció a una “siniestra saga de héroes trágicos”. No se trata de una publicación de derecha sino nada menos que del periódico que le brinda servicios a Página/12. Pero lo mejor viene acá: Ignacio sacó a relucir un editorial de diez años atrás, cuando los restos del revolucionario fueron repatriados a Cuba. Allí El País sostenía que el Che era “el guerrillero más emblemático y seductor de la revolución cubana” y se envalentonaba al decir que "renace la estampa" de Guevara. Se puede cambiar de línea editorial en diez años, pero tan a contramano parece un papelón.

Gracias Rodrigo.

El Che, quién te ha visto y quién te ve, en Escolar.net

jueves, 11 de octubre de 2007

Cínico

“Aplicaremos todo el poder del Estado para garantizar el servicio de educación a los argentinos porque lo planificamos con rigurosidad”.

Jorge Sobisch

En el Portal Electoral se encuentran cosas como esta.

miércoles, 10 de octubre de 2007

La comunidad boliviana, contra Clarín y La Nelly

La Embajada de Bolivia en Argentina comunica que en la fecha envió una carta al Editor General del diario Clarín de Buenos Aires, Sr. Ricardo Kirchbaum, en donde protesta por la publicación, durante tres días consecutivos, de una tira cómica que ofenden a la Colectividad Boliviana en Buenos Aires, al pueblo de Bolivia y a su gobierno democrática y legítimamente elegido.

Señor
Ricardo Kirchbaum
Editor General del diario Clarin

Presente.- Ref.- Historietas cómicas sobre Bolivia y bolivianos

Señor editor:

La Embajada de Bolivia en la Argentina, le hace conocer que las historietas cómicas bajo el nombre de “La Nelly”, cuyo autor es Langer y Rubén Mira, correspondientes a las ediciones de Clarín del 8, 9 y 10 de octubre, han generado una profunda molestia en la Colectividad Boliviana residente en Argentina, en el pueblo boliviano y en el gobierno de mi país. La libertad de expresión e información no puede ser confundida con el libertinaje para ignorar, ofender, insultar, humillar y acusar.

1.- En dichas tiras cómicas se dice que Bolivia es “capital” de Irán. Y esto no lo aceptamos. Bolivia es un país soberano, digno, libre y democrático, que tiene un presidente indígena, que llegó al gobierno con el 54% del respaldo popular, votación que nunca fue lograda por otro partido político en los 25 años de recuperada la democracia. El caricaturista de “La Nelly” tiene la libertad para emitir una visión sobre las relaciones internacionales de los países. Pero debe saber que Bolivia es un país libre para firmar acuerdos con cualquier nación buscando la paz y el desarrollo. El Presidente Morales está en contra de las armas, el terrorismo, el narcotráfico, la violencia, el uso de la tecnología que acaba con la vida. Por ello propuso que en la nueva Constitución Política -que está siendo redactada- se elimine “el derecho a la guerra” y no se permita las bases militares extranjeras. En Bolivia se está trabajando por la vida y no por la muerte. La vida resultado del respeto a las leyes y a la naturaleza; la paz fruto de la justa distribución de los recursos económicos y naturales; la inclusión de los que eternamente fueron marginados del acceso a la tierra, a la salud, a la educación.


2.- “Les bloquearemos sus puertos”, es otra de las frases que aparece en las caricaturas. Se da a entender que Bolivia tiene mar. Usted sabe que mi país no cuenta con una costa marítima desde hace más de un siglo y que hoy tiene la esperanza de volver a los puertos, a través de diálogo pacífico y diplomático. Burlarse de un tema sensible y patriótico como la mediterraneidad, es inaceptable.

3.- Insistentemente, el caricaturista utiliza la palabra “chola” que en Bolivia tiene una connotación racista, despectiva y humillante. ¿No será que más allá del significado semántico de dicha palabra, el humorista tiene una intencionalidad xenófoba? Cuando el humorista dibuja a mujeres bolivianas desnudas y un militar desde un barco les dice: “Sal de ahí chola” o “Dale, loca, afloja”, se entiende como un desprecio a los inmigrantes indígenas. En muchas culturas, mostrar a una persona desnuda, es sinónimo de castigo, es una humillación. ¿O será que el caricaturista hace referencia a la pobreza y condición indígena? ¿No es esto una actitud retrógrada? ¿Es delito ser inmigrante? ¿Dónde está la solidaridad? ¿En qué queda la integración y la reciprocidad de las naciones y de sus habitantes? ¿No quiere decir que los conquistadores e invasores nos descubrieron desnudos a los indios?

4.- Para referirse a las bolivianas que se dedican a la venta de hortalizas, se inventa el nombre de Asociación de Verduleras Bolivianas Argentinas (AVBA) que se puede parafrasear al ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas que con todo derecho y libertad suscribió Bolivia.

5.- Se usa la frase: “Claro, gracias a los inspectores de migraciones y de la AFIP experiencia en combate cuerpo a cuerpo, tienen bastante…”. ¿El caricaturista no está buscando poner en duda la moralidad y honestidad de las mujeres inmigrantes bolivianas?

6.- Se habla del “eje del mal en el río de la plata”. ¿Con esto se pretende decir que los bolivianos residentes en este país somos malvados? ¿Qué tienen que ver los acuerdos entre Bolivia e Irán con los bolivianos en la Argentina? ¿Por qué mezclar relaciones de dos países con la comunidad boliviana, la producción de tomates y los elevados precios?

7.- “Ey, cholas”, es otra de las frases de desprecio que usa “Langer y Rubén Mira”. Pareciera que con esto se busca responsabilizar a los bolivianos de la elevación del precio del kilo de los tomates cuando muchos especialistas aseguran que ese problema es más complejo que la supuesta sed de lucro de unos agricultores o pequeños vendedores.

8.- En las tiras cómicas de los tres días, se usa un lenguaje bélico (“conflicto internacional”, “submarino atómico”, “enfrentar”, “eje del mal”, “ejército de verduleras”, “misiles atómicos”, “artillería ligera”, “ojivas nucleares”, “estalló la guerra entre Bolivia y la OTAN” ).

¿No será que hoy en día, el mensaje de la comunicación debe usarse para construir la paz y no la guerra?

Por todo lo dicho Señor Director, no queremos creer que en su diario se esté usando el humor para humillar a los inmigrantes bolivianos y, especialmente a las mujeres indígenas.

La Embajada de Bolivia, espera que el autor de estas ofensivas historietas cómicas se disculpe ante la comunidad boliviana y no descarta asumir las acciones que el caso aconseja, además de denunciar el hecho a nivel nacional e internacional.

Con este ingrato motivo, aprovecho la oportunidad para expresarle las seguridades de mi consideración.

Lic. Sixto Valdez Cueto
Ministro Consejero
Encargado de Negocios a.i.
EMBAJADA DE BOLIVIA


¿Hay un límite para el humor? Yo creo que no. Al menos creo que la libertad debe ejercerse de manera total. Pero cuando el borde, como en este caso, es la discriminación y la xenofobia, la discusión va por otro lado. Langer y Mira hacen una tira donde la protagonista es una especie de comadrona de barrio, fascista, llena de prejuicios, muy típico incluso de la clase media que suele leer Clarín. Quizá en esta oportunidad habría que leerlo por ese lado. Pero es parte de la discusión.

(click en las imágenes para agrandar)

martes, 9 de octubre de 2007

El Che dominguero y el Che revolucionario

Fue casi inevitable para todos los medios recordar los 40 años del asesinato de Ernesto Guevara. El Che resultó la atracción de la mayoría de los diarios del domingo, que buscaron cualquier excusa con tal de tenerlo en la tapa. Eso significa algo que ya sabíamos: la imagen del revolucionario es de las más vendibles. Pero también que Guevara se convirtió en una figura con un lugar determinante para la historia. Esto es gratificante, por cierto. Que Clarín haya levantado la veda que pesaba sobre el Che en tiempos de Joaquín Morales Solá, está muy bien.

Ahora bien, salvo Página/12, que hace un rescate político de Guevara, el resto es indudable que ha banalizado la figura del Che. La despolitizaron. Porque hablar de Guevara sólo como un idealista es minimizarlo. El Che no fue un idealista, fue un revolucionario. Un idealista es otra cosa, es algo mucho más abstracto. El Che era un combatiente, guste o no. Hizo una revolución, intentó otra en el Congo y una tercera en la que terminó asesinado. Pero ahora lo ponen en el lugar del mito y la verdad que es bastante deliberada la idea porque lo neutralizan. Es decir, neutralizan lo mejor que tiene el Che: la lucha por un mundo igualitario, justo y socialista. "Murió por sus ideas", dicen. No, no murió por "sus ideas". Morir por una idea no es un mérito en sí mismo. Al Che lo asesinaron porque quería hacer una revolución socialista en América. Su mérito está en buscar un mundo más justo.

Y digo que la despolitización es deliberada porque es la manera que tiene el sistema para incluirlo. El Che lucharía contra los dueños de los medios que el domingo lo pusieron en la tapa. Incluso lucharía contra algunos de los que escribieron las notas. Pero como el sistema no puede contra él, se une. Y para eso necesita quitarle el contenido: destacar la figura romántica, dejar de lado sus ideas, mostrarlo como un fracasado político. Las ideas del Che están sobre la mesa para discutirlas. El foquismo, la guerra de guerrillas, el hombre nuevo, son métodos y conceptos para debatir. Pero ni siquiera eso se hace con el Che.

Hace 40 años Guevara no se convertía en mito sino en el símbolo de la rebeldía. Se convertía en la musa inspiradora de miles de jóvenes que optaron por la lucha armada, de obreros que pelearon por salarios, de estudiantes que luchaban por una mejor educación. El Che hoy no es símbolo de otra cosa que no sea rebeldía aun con todos los intentos de neutralización. La tapa de Clarín está incómoda con la figura de Guevara. La tapa de Perfil, también. ¿Quién escribió sobre el Che? ¿El periodista que aprieta periodistas porque hacen paro?

Conocí a Liborio Noval en La Habana, en marzo de 2006. Con Natalia estábamos hospedados en el manso y tranquilo barrio de Vedado, a unas cuadras de su casa. Lo llamé por teléfono para saludarlo y nos invitó a compartir un café. Nos atendió junto a su esposa, Nidia. Ese día conocimos un gran amigo y también un hombre con una fuerte historia detrás. Liborio había tomado bellísimas fotografías del Che, que tenían una frescura particular: en los retratos, era el Che haciendo la revolución en el trabajo voluntario. Recuerdo que Liborio no tenía en las paredes de su casa ninguna imagen de las que había tomado. Sólo había una foto dedicada de Fidel, a quien siguió por todo el mundo hasta hace unos años. Luego entendí que era así porque Liborio es de esas personas que hacen un trabajo silencioso. Tiempo después, visitó Buenos Aires y tuvimos una larga charla en el balcón de casa. Anochecía y la brasa del cigarro nos iluminaba la cara a ambos. Fue la entrevista más bella que tuve en mi vida. Liborio pitaba, pensaba y luego largaba sus ideas, sin ningún apuro, junto al humo del tabaco. Paciencia cubana. Una parte de la entrevista la publiqué acá pero quedó mucho material afuera. Incluso la parte en que dialogamos sobre qué piensa él de las fotos del Che en remeras y otros productos comerciales. Claro que la entrevista es aún más larga, pero sería demasiado si publico todo. Me quedo con el final, el cierre que le da Liborio a la charla es magnífico.

- ¿Cómo era para vos cuando tenías que trabajar con el Che? ¿Cómo te preparabas cada vez que tenías que salir a hacerle fotos?
- Yo no me preparaba, yo era un muchacho joven que tenía que dejar todo lo que mandaban para el periódico para publicarlo allí.

- En ese momento, estabas en Revolución…
- Estaba en el periódico Revolución. El Che para mí fue una escuela, por la forma que tenía de expresarse, de enseñar cómo tenía que hacer las cosas. Era muy conciso, siempre daba el ejemplo. Cuando él decía que había que hacer una cosa, él daba el ejemplo y lo hacía. Y todo eso se fue sedimentando en mi mente, hasta el día de hoy, sin yo saberlo, sin yo estar preparado políticamente, sin yo quererlo, el Che me fue enseñando muchas cosas que se sedimentaron en mí. Una forma de ser, una forma de actuar, una forma de pensar, una forma de plantear las cosas, con firmeza. Una ética. Una ética de la vida, una ética de la revolución. Intuitivamente lo he seguido haciendo. Me ha pasado lo mismo con Fidel. Hay unas líneas que tú no puedes pasar, que te marcan en la vida, que te las marcan desde que tú naciste, que te las marca la familia, sin ningún tipo de pensamiento político, pero te van educando, como ser cómo ver la vida, cómo hacer las cosas. Y eso lo aprendí con Fidel y con el Che.

- ¿Te acordás cuándo fue la primera foto con el Che?
- Una que yo tengo fue una vez que él estuvo en una Conferencia en un estudio de televisión en los años 60, en una estación televisión que se llamaba CMQ. Y poco tiempo después, en febrero, fue cuando empezamos una especie de relación fotógrafo-dirigente. No una relación amistosa, aunque nos conocíamos, nos saludábamos, pero no había ningún tipo de amistad. Cuando al Che lo nombran ministro de Industria, en febrero 1961, hace un trabajo voluntario en un reparto cerquita de La Habana, cerquita de la ciudad, donde se estaban construyendo casas para personas que vivían en barrios insalubres. Yo llegué ahí, el Che llegó un ratico después, a las 6 de la mañana, y me preguntó qué yo hacía ahí. Le dije que iba a hacer un trabajo para el periódico, que me habían enviado a hacer un reportaje. “¿Tu viniste a trabajar?”, me preguntó. “Sí Comandante, yo vine a trabajar, a hacer un reportaje para el periódico”, contesté. “Yo no te pregunto eso, yo te pregunto que si tu estás dispuesto a hacer lo que venimos a hacer a aquí”. Le dije que sí. “Bueno, ven conmigo, ponte la cámara ahí y ven conmigo”. Ahí se produce una relación de fotógrafo a dirigente. Salió un reportaje en el periódico de una página, con fotos en primera plana. Y el periódico un poco por inercia, me envió a hacer otras cosas con el argentino. Nosotros le decíamos al Che “el argentino”, pero entre nosotros. Un tiempito después me vio en otra actividad y me dijo: “Oye, el domingo nos vemos en tal lado”. Era otro trabajo voluntario. Un día yo iba en mi auto y me tocaron el claxon y cuando veo era el argentino manejando su carro solo. “¿Qué tal, como estás tu? El domingo nos vemos en tal lugar”. Ahí empezó una relación de trabajo. Y había que trabajar, había que cumplir la norma de esa fábrica, de ese lugar donde estabamos trabajando. Y siempre yo me tomaba unos quince minutos para hacer las fotografías.

- Vos retratabas eso, y era muy importante porque esa fue una de las ideas que más perduró del Che en Cuba, que es el trabajo voluntario…
- Era una de las formas que él tenía para educar y lo hacía con los trabajadores del Ministerio de Industrias, está escrito en libros…

- ¿Y qué trabajo hacías?
- Era llevar una carretilla con mezcla, estar en una fábrica donde se conformaban tipos de cartones para hacer cajas, o era un lugar donde se reciclaban botellas. Había que hacerlo y había que trabajar cuatro horas. Y de esas cuatro horas, yo me tomaba quince minutos para tirar fotos. Pero había que estar a las seis de la mañana cuando se empezaba a trabajar hasta que se acababa. Había que cumplir la norma de esa fábrica o en esos lugares. Pero no era obligatorio, era una cosa voluntaria, tú ibas con ganas a hacerlo, eso lo instituyó el Che, explicó para qué se hacía. Era una forma de enseñanza, en parte para aumentar la producción, y siempre era muy educador, dando lo ejemplo. Diciendo lo que había que hacer, pero él era el primero que lo hacía. Cuando tú tienes alguien que da el ejemplo para algunas cosas, tú lo sigues, porque aparte está trabajando. Te dijo que había que hacer algo, pero él lo está haciendo también, por eso tú lo sigues. Por eso yo he pensado siempre que las ideas del Che nunca han muerto. Él dijo que había que ir a luchar, a hacer la Revolución, y fue él, puso el pecho él, no mandó a nadie. Y hacía el mismo trabajo que los soldados que estaban con él, que los guerrilleros que estaban con él. El Che acostumbraba a no admitir que le dieran una comida mejor que los demás y hay varias anécdotas sobre eso, que le dieron algún tipo de desayuno y que él dijera: “¿Y esto? ¿A los demás les dieron esto? No. Bueno, llévate esto y tráeme lo que le dieron a los demás”.

- El Che ha quedado fuertemente simbolizado con su imagen. ¿Cuándo veías una foto de él? ¿Cuándo sabías que debías apretar el obturador?
- Mira, nosotros veníamos las fotos muy normales. Yo no te puedo decir ahora que cuando yo veía las fotos del Che cuando yo las hacía como una cosa extraordinaria. Era nuestro trabajo, lo mismo retratábamos a Fidel y al Che que a otro dirigente de la Revolución o a un reportaje de un trabajador para el periódico. O que a una fábrica o una granja agropecuaria. Era nuestro trabajo. Por supuesto, siempre teníamos cuidado de hacer nuestro trabajo con todo el mundo. Lo que más te preocupaba, si tu quieres, o le ponías mucha más atención era con Fidel, con el Che, con Raúl, porque un trabajo mucho más importante todavía. Pero para mi siempre los trabajos han sido importantes. Para mi es lo igualito retratar a Fidel Castro que a un campesino. Tengo que hacerle una buena foto al campesino y tengo que hacerle una buena foto a Fidel. En ese sentido fotográfico no hay ninguna diferencia. Sé que tengo más responsabilidad de las cosas de Fidel que de un campesino.

- En esa relación dirigente-fotógrafo, ¿el Che te hacía algún comentario de sus fotos?
- No, al Che le gustaba la fotografía, pero no le gustaba que lo retrataran. A veces te hablaba de qué cámara tú estabas usando o qué película estabas usando o qué revelador usaste, porque él sabía que teníamos pocas películas o pocos reveladores y muy pocas cosas, pero no te decía si las fotos estaban buenas o estaban malas. Las fotos salían publicadas en el periódico, tal como salen ahora en las exposiciones, pero nunca me dijo si les gustaba esa foto o no. A veces te preguntaba cómo tú estabas, cuánto hijos tenías, da la casualidad que él tiene cuatro hijos y yo también. Más o menos los hijos nuestros y los de él están un poco parejos en edad.

- Ese es un lado humano del Che que, en general, al idealizarlo, se olvida, ¿no es así?
- Mira, te lo digo porque dentro del trabajo de prensa en la Revolución estuve 44 años haciendo fotografía. A Fidel siempre lo he retratado como un ser humano, incluso dije en una entrevista que me hicieron que yo nunca he retratado a Fidel por ser el presidente del país ni por ser el Comandante en Jefe ni por ser el líder de la Revolución, lo he retratado como un ser humano como yo lo he visto. He tenido la oportunidad la oportunidad de verlo en una gran cantidad de ángulos diferentes: lo mismo cargando a un niño que jugando béisbol, que jugando básquetbol, que hablando por teléfono, que haciendo un chiste con un campesino. Lo he visto de muchas maneras. Y eso te la impresión de un ser humano, porque lo hace con una gran naturalidad. No carga a un niño para que salga en la prensa ni le posa a los fotógrafos. Y nunca nadie me ha dicho cómo tenía que retratar a Fidel. Yo tengo plena libertad de hacer cualquier tipo de fotos, las que yo quiera, nunca me he sentido presionado para retratar a Fidel de un solo ángulo, yo lo he retratado libremente. Todos los fotógrafos de aquella época trabajábamos libremente. Aparte que Fidel era muy fotogénico.

- ¿Qué foto de los otros fotógrafos te hubiera gustado sacar?
- Esa pregunta hay que hacérsela a los demás fotógrafos con relación a las fotos que yo he hecho, porque si Korda tiró esa famosa foto, yo no estaba ahí. Yo he hecho muchas fotos y otros fotógrafos han hecho muchas fotos. Me hubiera gustado estar en Girón, pero no he estado en Girón, el periódico me mandó a estar cerca de Guantánamo, en la base naval americana que tenemos desde principio de siglo pasado. Korda estuvo en Girón y en la Sierra Maestra. No podía, me mandaron a Guantánamo, repartieron a los fotógrafos por distintas partes del país. Otra cosa: no soy envidioso, el que hizo la foto de Girón, como lo hizo Corrales. Bueno, Corrales estaba y lo mandaron para Girón y entonces fue. Yo estaba en Guantánamo. Si hubiera pasado algo en Guantánamo, a lo mejor Korda, Corrales, hubieran dicho que les hubiese gustado estar en Guantánamo. Pero me mandaron a mí y no pasó nada. Estuve casi un mes de vacaciones. La invasión de Girón me la pasé oyéndola por radio y viéndola por televisión.

- ¿Y entre ustedes hablaban de ese tipo de cosas?
- Seguro que sí, éramos amigos. Somos amigos todavía y lo hablábamos. Nunca hubo ningún tipo de envidia entre nosotros, porque yo podía estar haciendo una cosa en un lugar y el otro podía estar haciendo otra cosa. Eramos compañeros, Corrales y yo nos conocíamos del año 57, teníamos una gran amistad. El viejo Salas vino de Nueva York y era como si fuera mi padre. No había envidia, no había razón para que la hubiera. Porque estábamos trabajando todos para la misma cosa, y sabía que si yo estaba en la parte oriental del país y pasaba algo en Pinar del Río, yo no podía estar allí. Pero como a otros si estaban en Pinar de Río y yo estaba en la zona oriental, ellos no podían estar y las fotos las hacías yo. Eso es lo que ha pasado con Fidel, con el Che… yo no tengo todas las fotos de Fidel, las tiene un grupo de fotógrafos grande. Lo del Che pasa lo mismo, no fui el único fotógrafo que retrató al Che, porque a lo mejor yo estaba en Camagüey y el Che estaba haciendo trabajo voluntario en La Habana, donde había otros fotógrafos. Y tú no puedes sentir envidia de un colectivo que estamos trabajando juntos, que nos enseñábamos las fotos, que decidíamos las fotos que íbamos a presentar en la dirección del periódico, no decidíamos las que se iban a publicar…

- Pero lo intuían…
- Por supuesto que lo intuías, cuando tú ya tienes un poco de experiencia sabes que tu foto sirve para publicar en un periódico. Eso te lo da la experiencia, te lo da el grupo que está trabajando contigo, los demás fotógrafos que te pueden decir “esa foto está buena”. Y que el viejo Corrales te diga que una foto está buena para ti era un mérito.

- ¿El era el gran maestro de todos?
- Era el que tenía más edad, el que tenía más conocimiento. Y fue un maestro, sobre todo, aunque Corrales y yo nos llevábamos pocos años de edad. Cumplíamos años el mismo día, el 29 de enero, y los celebrábamos juntos. Es decir, había una amistad pero había que respetarlo por cómo empezó a trabajar Corrales, los trabajos que realizó, cómo se hizo fotógrafo, todas esas cosas, la experiencia que tenía y todo lo fue transmitiendo. Nosotros éramos una esponjita, que no sabíamos nada de fotografía porque nunca nadie había trabajado en un periódico.

- ¿Cuánto tiempo estuviste en Vietnam?
- Fui por primera vez por quince días, estuve 55, cuando la guerra. Incluso hice un libro de fotografías sobre Vietnam, que parece una paradoja pero no tiene nada que ver con la guerra. En el 69, en plena guerra, con los bombardeos de los americanos, yo tenía la idea de saber cómo vivían los vietnamitas a pesar de la guerra. Incluso el libro se llama así: “A pesar de…” Y encontré gente trabajando, caminando por la calle, enamorándose en los parques, niños en las escuelas. Después fui dos veces más a Vietnam, en el 75 y en el 79. A mi me marcó también en el 69, era otra escuela, era otro pueblo que estaba luchando y que derrotó al imperialismo, que es lo mismo que estamos haciendo nosotros.

- Eran los famoso Vietnam que pedía el Che…
- En la carta que le escribió al Tricontinental. Vietnam ahora ha dado un gran paso hacia delante, yo no he estado ahí, pero sé que lo ha dado.

- ¿Cuál fue la etapa más bella de la fotografía cubana?
- La más esplendorosa, la de más explosión, la de más ir cambiando el país completo, haciendo más cosas, fue desde el 59 hasta alrededor del 70. Le llaman la épica de la Revolución. Después de esa época se hicieron más cosas, pero la efervescencia fue en esa época. Incluso lo hicimos con mucho trabajo, casi sin materiales, con unas camaritas muy simples, sin luz artificial, con luz natural. Fue mucho el trabajo, pero lo hicimos y ahí están las fotos. Después, se siguió haciendo porque la Revolución sigue haciendo cosas que hay que seguir reflejando pero aquellas cosas eran un poco más diferentes. Las grandes concentraciones de un millón de personas casi todos los meses, por diferentes motivos: nos estaban atacando, nos estaban invadiendo, nos hacían sabotajes… Ahora el país está más tranquilo, está más aceitado, y ya se resolvió todas las cosas de las escuelas, de la educación, de la salud. Todo eso ya no hay que reflejarlo tanto, ya pasó.

- ¿Ese prestigio que se han ganado los fotógrafos de la Revolución, esa admiración, es en forma indirecta admiración a la Revolución Cubana?
- Mira, yo no creo que nosotros tengamos prestigio. Nosotros hicimos un trabajo que nos tocó hacer, como ahora hay otra gente que está haciendo el trabajo que nosotros no estamos haciendo, esto es un relevo, si tú quieres de una generación a otra generación. A mi hay veces que no me gusta cuando dicen: “Ustedes, los fotógrafos históricos de la Revolución”. No, hay muchos fotógrafos históricos de la Revolución. Me tocó ser uno de ellos y, como te dije anteriormente, no me creo el ombligo del mundo.

- Pero imagino que debés estar orgulloso de ese lugar…
-
Bueno, por supuesto que sí, de haber hecho algo por la Revolución y de lo que voy a seguir haciendo por la Revolución. Porque cuando yo expongo una exposición mia personal, con fotos hechas por mí en la Revolución, donde están Fidel, el Che y lo que se hizo, eso es un trabajo para la Revolución también. Pero no lo hago por prestigio, ni por mi ni nada menos. Es más, a veces no me gustan las exposiciones personas, me gustan más las exposiciones colectivas, porque ahí se ve contra visión más amplia lo que ha hecho un grupo de fotógrafos. Es una obra completa. Como hicimos en el mes de agosto, que en la fototeca se hizo una exposición de 103 fotos para el 80 aniversario de Fidel, como de 15 fotógrafos. Están las fotros mias y las fotos de los demás fotógrafos. Ahí están las fotos que ellos no hicieron, donde yo estaba, y están las que yo hice, donde ellos no estaban. Y eso es muy bonito, eso es muy lindo, porque tu no puedes estar en todos lados.

- ¿Por qué la fotografía de la Revolución Cubana se ha ganado tanto respeto?
- La Revolución surgió en un momento dado, en un país pequeño, en un país muy chiquitico, que el famoso y poderoso enemigo que tenemos en el Norte, nos ha querido aplastar. Pero no nos ha querido aplastar desde 1959. Los que saben un poco de historia saben que desde 1820 los americanos se quieren hacer dueños de la isla de Cuba, del archipiélago. Lo quisieron hacer en los años 40, quisieron cambiarlo con Inglaterra por las Filipinas. En 1898 se metieron cuando los cubanos les estaban ganando la guerra a los españoles y en 1902 ya estuvieron metidos en Cuba apoyando al único gobierno que se hizo en Cuba en aquel momento, pusieron una enmienda, se quedaron en la base de Guantánamo. O sea, ellos siempre han estado locos por quedarse con ese caimán que está en la entrada del Golfo de México, pero ese caimán muerde y da coletazos. Fidel fue el que nos enseñó cómo teníamos que respetarnos nosotros mismos. Cómo teníamos que no tenerle miedo a ese monstruo que teníamos ahí arriba, no al pueblo americano, porque nosotros no tenemos ningún problema con el pueblo americano. Yo tengo amigos americanos que incluso vienen a mi casa cuando su gobierno los deja ir a Cuba, ese es un problema. Pero los gobiernos americanos nos agredieron, nos hicieron sabotajes, nos tienen bloqueados, no podemos comprar nada en los Estados Unidos… hay veces que no podemos comprar nada en ningún otro país porque los americanos se lo impiden. Es increíble: la historia no se ha hecho todavía de cómo ha sido ese bloqueo completo, eso no es un bla bla bla de los cubanos de que tenemos problemas con el bloqueo. Tampoco somos una sociedad perfecta, tenemos errores, tenemos virtudes, y los errores estamos trantando de solucionarlos, poco a poco. A medida de la condiciones que nosotros tenemos. Empezamos con seis millones de habitantes y hoy somos casi 11,5 millones. Hemos hecho muchas cosas, pero no hemos todo, no todo lo que queremos.

- ¿A qué crees que se ha debido que muchos medios de comunicación masiva han cambiado su visión, su mirada, hacia Ernesto Guevara a casi 40 años de su asesinato?
- Pienso yo, mi opinión personal, que ustedes tuvieron un problema político-militar en los años 70 con la dictadura, los desaparecidos, los muertos. Igual que en Uruguay, en Brasil, en América Latina. El Che tenía que ser un asesino para esa gente. Al Che no lo podían hacer una figura. Sin embargo, los que luchaban contra la dictadura militar tanto en la Argentina como en Uruguay y en Brasil, sí sabían quién era el Che, sí sabían por quién estaban luchando. Ahora las cosas cambiaron. ¿Quiénes están en los gobiernos de esos países? Cambió la generación, cambió la gente. Y el Che sigue naciendo. En el mundo entero. Es increíble, pero desde la Argentina hasta Australia y Japón, por ponerte los dos polos, está el Che. En Australia sé que está el Che, están las fotos, las remeras. Y aquí empezaron a aparecer las remeras, la gente tatuada con la imagen del Che y empezaron a conocer otro Che, porque no lo conocían, porque no se lo enseñaron. Se lo tenían prohibido. Y estuvieron, a lo mejor, 15, 20, 30 años, diciéndoles que el Che era un asesino. Un argentino asesino, que mató gente. El Che no mató gente. El Che era un guerrillero y en una guerrilla tú tienes que matar a alguien. Y cuando triunfó la Revolución había que fusilar a alguna gente que se cogió presa, que había matado campesinos, había torturado y había hecho muchas cosas. Hubo que fusilarlos y el Che firmó algunas leyes, algunas órdenes de fusilamientos, pero no fue nada del otro mundo, no fueron ni 500 ni 1000 ni 1200, fueron 30 o 40 personas.

- ¿Y a vos qué te genera verlo en las remeras, en los tatuajes y en los productos comerciales? ¿No es un poco una banalización de su imagen?
- Eso lo hemos conversado varias veces, qué nos hubiera gustado. Hemos llegado a la conclusión de que quien se compra una remera con el Che, se la compra por algo. No es John Lennon, el de Los Betles, no es Maddona, no es Bob MArley, no es Nat King Cole, no es Frank Sinatra, no es Shakira, no es Jennifer López. Entonces, si compra una remera con la esfinge del Che es por algún motivo. Igual que el que se hace un tatuaje en el brazo con el Che. No es lo mismo que tú te hagas un tatuaje en el brazo que diga “Natalia, yo te amo”, que es tu esposa. No, tu tienes que saber que cuando te haces un tatuaje lo tienes que llevar toda la vida, y lo hiciste porque tú sabes quién es esa persona, qué ideas tiene esa persona o qué ideas presentó esa persona en la vida. El Che lo hizo todo, el ejemplo lo dio él. Había que ir a luchar y él fue delante de todo el mundo. Es increíble, o sea, no es una gente que manda a la gente y se queda atrás. Estaba adelante y eso en Cuba se respeta.

- ¿A vos te ha pasado de ver alguna imagen que hayas retratado de él en alguna remera?
- Las he visto en muchísimas partes del mundo y tengo un montón de cosas del Che en distintas partes del mundo. En Cuba hay fotógrafo que se llama José Alberto Figueroa que tiene una colección tremenda de fotos de la imagen del Che en paredes, en remeras, en fosforeras, lo que tú te puedas imaginar, que está el Che. Galeano dijo que es el más nacedor de todos, que nacía todos los días. Yo nunca he concebido al Che muerto, para mi sigue vivo. Incluso el libro que hicimos, “Che Guevara, por los fotógrafos de la Revolución Cubana”, se decidió no poner ninguna foto del Che muerto. Porque el Che no está muerto, el Che está vivo. Está vivo de alguna manera. ¿Qué hace el Che en Isla Negra en el centenario de Neruda? ¿Qué hace el Che en una manifestación de los estudiantes parisinos a mediados de este año? ¿Qué hace? ¿Qué hace el Che en el Katrina el año pasado? ¿Qué rayos hace? Alguien lo sacó. Eso quiere decir que el Che no está muerto. Puede que no esté vivo físicamente, pero está vivo en las ideas de la gente que quiere cambiar, que quiere quitarse un montón de cosas que están pasando en el mundo. Es increíble. Esas ideas no las mata nadie, esas ideas están vigentes… esas ideas están vigentes.

Fotos: Liborio Noval y Paloma García

domingo, 30 de septiembre de 2007

Progres, copados y matones

Fue difícil escribir estos días o, mejor dicho, decidir sobre qué escribir. No hubo ganas pero tampoco tiempo, por suerte, porque algunas cosas aparecieron y me tuvieron bastante ocupado, lo que fue bueno. Lo agradable de todo esto es que a pesar de los miserables de siempre, uno se da cuenta que son muchos más aquellos que sienten la solidaridad a flor de piel. Por ejemplo, este blog no modera comentarios y sin embargo recibió sólo comentarios de apoyo, algo que por cierto me llena de orgullo aunque me hace pensar si no tengo enemigos demasiados desprevenidos.

No ocurrió lo mismo con el blog de Trabajadores de Perfil, donde algunos muchachos se tomaron el vano trabajo de intentar ensuciar a Tomás Eliaschev. Coincidió con nuestro paso por la redacción de Página/12, adonde fuimos invitados para contar cómo había sido la agresión a Torniyo en la sede de la Utpba. Es decir, en ese sindicato no sólo apañan matones sino que además se encargan de que la víctima se convierta en victimario. No sólo utilizan métodos similares a la UOM sino que sus comunicados se parecen bastante a los de la Triple A. Una alianza de otros tiempos.

En las elecciones que pasaron, la oposición cosechó, según me dijeron, un 13%. Está bien, es un golpe para un aparato que venía de llevárselas de arriba siempre. Pero no alcanza para echarlos a patadas. Porque si ellos no sacan a los matones, si ellos son los que los guardan porque no los van a “entregar a la cana”, si ellos son los que festejan una victoria cuando deberían pagar el costo de una brutal agresión, entonces de una vez por todas hay que poner de patitas en la calle.

Mientras tanto, me río un poco con la última tapa de Barcelona, cuyo título superior es imperdible.

(Click para agrandar)

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Gracias

Podría descargar bronca en estas líneas, pero no vale la pena. Creo que ni la bronca se merecen algunos personajes. Descifrar una derrota no es nada fácil, mucho menos a minutos de concretada, cuando la hinchazón todavía no bajó. Lo que surge, amigos, es el agradecimiento y el orgullo. Por empezar, me vienen a la mente mis compañeros, los de adentro y los de afuera. Sentirse acompañado es una sensación de plenitud. Nunca estuve solo abajo. Nunca estuve solo en ningún lado. Porque, al fin y al cabo, hasta el final lo escribimos entre todos. No puedo dejar de emocionarme con mis compañeros de la punto com. Ellos lo dieron todo. Como el resto, porque en realidad cada uno forma un todo de solidaridad. ¿Qué son acaso esas lágrimas de algunos que apenas me conocen? Este grupo de trabajadores enfrentó adversidades en todos los planos: un grupo de carneros, un sindicato matón, una empresa carnicera y un funcionario que parecía salido de la pluma de Kafka. Así y todo, se mantuvo hasta donde pudo, hasta donde dio. Así debe ser. Me quedo con ese cariño, con esa solidaridad, que no es tan quebrantable como algunos quieren pensar. Porque ahora hay que seguir.

A los que estuvieron, a los que llamaron, a los que escribieron, a los que se preocuparon, a los que preguntaron; a los que reflexionaron, a los que me abrazaron, a los que sonrieron, a los que gritaron; a los que se enojaron, a los que putearon, a los que tiraron huevos, a los que publicaron.

A todos ellos.

Gracias.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Torniyo

Conocí a Tomás hace poco más de un año mientras él hacía la prueba para ingresar como redactor a perfil.com. Como editor, yo solía hablar con él sobre sus notas. A eso nos limitábamos hasta que un día le pregunté si él era Torniyo, ese personaje querible dentro del periodismo alternativo. Pero se lo pregunté como quien quiere reafirmar algo, como para empezar a hablar del tema: yo sabía que él era Torniyo.

Así empezamos a hablar sobre periodismo, medios, política, música y cualquier cosa que nos interesara, como aquella nota sobre el Parque Roca a la que tanta pasión le puso. Después vinieron esos sábados donde a pesar de la hora siempre daba para reírse y abundar en diálogos con adverbios terminados en mente como a él le gusta. "Malamente", suele repetir Tomás. Le pusimos huevo a cada nota aquellos sábados que cada tanto extrañamos.

Tomas es padre de frases como "la jornada ya dio todo lo que podía dar" para los momentos en que la abulia manda, "ola de links" para cuando advierte que cita distintas páginas, y "estoy ennegritando" o "es inminente", para bajar los decíbeles si lo apuramos con alguna nota. Otra de sus creaciones es "dalmassear", algo que hace con frecuencia gracias a un párrafo que se repite en cada nota y que no voy a reproducir acá porque algunas cosas son nuestras. De hecho, el término "perejilazo" fue primero de Tomás, desde Río Cuarto.

El día en que me despidieron, el abrazo con Tomás fue doble. Todavía era de noche y creo que no necesitamos decirnos nada. Sólo el abrazo. Hay lazos entre compañeros que no necesitan explicación.

Nadie podía enojarse con Tomás. Y casi que uno puede decir que Tomás no podía enojarse con nadie, pero no por uno sino por él, por su propia capacidad de ser un tipo simpático además de respetuoso. Yo creo que ahí nace la ignorancia de los matones. Justo a Tomás. Lo pensaba mientras miraba la pintada en la puerta del sindicato: "Giles". Matones y giles. Tiene que ver con algo del género humano que logra abarcar a personas como Tomás y a seres despreciables como esas lacras de la Utpba. Justo a Tomás, con lo que significa para algunos de nosotros. Estúpidos hijos de puta. Y ahora que Tomás esté bien. Que la paguen es un compromiso de sus compañeros.


Comunicado de la Asamblea de Trabajadores de Perfil, acá

martes, 11 de septiembre de 2007

Se me cayeron las dos torres encima

Y sí, lo pensé en el baño del Saint George a las 7.30 de la mañana después de compartir el café con Oscar. Al fin y al cabo, la fecha lo ameritaba. Pero después la cosa amainó. "No es para tanto", recapacité frente a la mirada de Cabezas, que parecía espiarme entre el malón de los chicos de Atento. Y uno a esas horas se hace preguntas sin demasiado sentido: "¿De qué lado hubiera estado él?" Bah, qué importa, ahora hay que ponerse firme. "Aparte la gente está", dijo Torniyo.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Cromañón bajo tierra

Los delegados del subte nunca dejaron de denunciar las irregularidades en los servicios que brinda Metrovías. La lista de presentaciones realizadas se puede consultar en esta página. Los medios no le dan importancia a estas advertencias y sólo se preocupan si hay o no subtes con la excusa de que es lo que le importa a la gente. Al usuario también le importaría saber que los trenes en los que viaja no están en condiciones. A esto hay que sumarle que la UTA quiere expulsar a los delegados que realizan estas denuncias acusándolos de prácticas antisindicales. Los medios sigue tomándose el tema con soda minimizándolo a si hay o no subtes cuando el tema es más grave. Antes de Lapa hubo advertencias. Antes de Cromañón, también. Pero el hilo siempre se corta por lo más delgado y es más fácil pegarle a un cuerpo de delegados que a una empresa que pauta publicidad. Después será la misma prensa la que se indigne pero será también la que no informó como correspondía.

Hipercrítica a Hipercrítico (III)

Terranova es un gran escritor. Soberbio. Altivo. Algo que a veces esto me cae bien. Terranova destila esa soberbia ácida y la tira sobre Fernando Iglesias, por ejemplo. Lo llama gorila, algo que ya no significa ser sólo antiperonista sino más bien antipopular. Le tira su soberbia y su peronismo a Aguinis. Que le tire su peronismo a Aguinis está bien. Pero que su peronismo lo lleve a hacer apología de Eduardo Duhalde, es demasiado. Es imposible leer sobre Duhalde y no esperar una mínima referencia a los asesinatos de Kosteki y Santillán. Es válido conocer qué pasa dentro del poder, pero más válido es saber que en eso hay manipulación. Y la manipulación tiene bastante de ficción, lo que nos llevaría a pensar que de "no ficción" el libro de Duhalde sólo tiene una parte, como corresponde a libros de personajes tan oscuros.

Terranova hace preguntas cuando escribe. Me gusta que se pregunte, un hipercrítico debe preguntarse:"¿Las editoriales tienen influencia en la opinión sobre los libros? ¿Es el mercado de la reseña literaria ámbito del crimen, o más bien una zona irrelevante de los medios ?" También resuelve conflictos personales en otras columnas e intenta hacer justicia por su generación 00 (¿Generación de qué? ¿Mi generación? ¿Nuestra generación?). Son detalles. Está bien elegido el hombre, lástima sus contricantes, en alguna ocasión faltos de cierta formación intelectual. "Agarratela con alguien de tu edad, Terranova"·, se dice en el barrio. Me gustaría que se meta con el periodismo hecho y derecho. Toma los suplementos, está bien, pero los críticos de libros... ¿quiénes son los críticos de libros? ¿Tienen predilección por alguna editorial? ¿Hacen amiguismo cuando reseñan? ¿Quiénes lo hacen? Nombres, por favor. Si son mentirosos, que se sepan. Crítica a una crítica, por ejemplo, ¿no estaría bueno?. Una contracrítica. O una contrahipercrítica. ¿Cuál sería la pregunta, Terranova?

Ahora me doy cuenta que no escribí de Cicco. De Cicco sólo vamos a decir que como asesino serial deja demasiadas huellas. Lo encontrarían al segundo asesinato. O en el primero. No me interesa que critique a Pepe Eliaschev por sus cenas de fin de año ni por su flequillo. Tampoco me interesa que mezcle a Diego Fucks con Nino Dolce, personajes notoriamente diferentes. Ni siquiera que simplique a un personaje como Chiche Gelblung, que tiene lados más cuestionables que las curiosidades que frecuenta su mente. Parece, Cicco, una síntesis del posmodernismo, sin ideologías ni nada que se le parezca. Hagamos reir y nada más. Lo de Nik estuvo bien, es cierto. Igual, a Cicco lo prefiero como actor porno.

Algunas preguntas finales sobre Hipercrítico. ¿Por qué Julián Gallo dejó de escribir y la sección Medios está casi desierta? Hubiera sido buena una aclaración. ¿Por qué se dejó el blog de discusión? Había empezado bien aunque de algún modo el "Abierto al público" lo sucedió. ¿Cómo se llegó a cometer el error de inaugurar una sección llamada "Cinco preguntas incómodas" para luego titularla "¿Me permite una pregunta?" que sería todo lo contrario a incomodar? Que un periodista tenga que preguntar primero "¿Me permite una pregunta?" me sabe a sumiso más que a hipercrítico.

Hipercrítico es una buena intención, con integrantes interesantes pero a los que se les nota limitaciones a la hora de dar nombres, de ejemplificar, de ser claros en la crítica. Aún con estos defectos, se trata de un espacio interesante y sin muchos antecedentes para revisar los recovecos de la prensa.

Leer Hipercrítica a Hipercrítico (I)

Leer Hipercrítica a Hipercrítico (II)

viernes, 7 de septiembre de 2007

Hay que salir al sol

Clark largó la polémica en su blog acerca de lo impreciso que resulta decir que la generación de periodistas del 60/70 es mejor que la actual. No tengo claro esa distinción porque en los 70 hacían Noticias y El Mundo pero también hacían Cabildo, así que entonces hay que encuadrar la cuestión en los jóvenes militantes. Y ahora también hay militantes periodistas, el tema es que son menos y la situación política demasiado distinta. Pero es largo de discutir. La cosa es que en los comentarios todo venía bien hasta que apareció uno y dijo:

La vida es de escritorio. Gran parte de las cosas que antes pasaban por la calle ahora pasan por la televisón y por Internet. ¿Dónde va a poner el ojo el periodista sino allí? Si se puede encontrar algo en Google, ¿qué pretenden, que los periodistas vayan a hacer cola a una hemeroteca?"

Ahí está el problema. Un tipo, que probablemente es periodista, cree que la vida es de escritorio entonces se pregunta para qué va a ir a una hemeroteca. Está tan fuera del eje, además, que ni cae en la cuenta de que en una hemeroteca no va a encontrar una noticia sino diarios viejos. "¡Salgan al sol idiotas!", les gritó Samurai, pero creo que a esta altura, si salen al sol, va a ser para tuitiar.

Los periodistas dejaron la calle. Y la culpa no es más que de los medios y de algunos que así la ven más fácil. Hacen un par de llamadas, buscan datos en el Google y lo cuentan en el tuiter con 140 caracteres, que para qué más. Internet no es la responsable porque está bien usar todas las herramientas, pero no se puede dejar de lado el contacto con las personas de carne y hueso. La vida, amigos, está afuera de Second Life. Por suerte no es una cuestión de una generación sino de un grupo de tipos que creen ser los vivos del barrio. Hay muchos que todavía van a contar la realidad al lugar donde sucede. Y otros hacen lo que pueden.

(Igual, esto de que son los más vivos del barrio es bastante sospechoso porque desde que tengo tuiter no veo a nadie que escriba cosas como "desnudando a mi novia", "cogiendo en el sofá " o "haciéndome la paja con el video de Chachi Telesco". Así que muy bien no la pasan)

jueves, 6 de septiembre de 2007

Modernos

Tres semanas cuidando de mi hijo y un día, mientras le daba el nestúm, largó un "ma-má". Yo no sé mucho de estas cosas pero espero que el chico no termine confundido y cuando la madre llegue del trabajo no le tire la pelota para jugar.

El rap del Fuerte Apache

Los pibes de Caseros siempre le tuvimos respeto al Fuerte Apache. Esa mole imponente que se ve desde varias cuadras impone miedo. Si alguno de los chicos que llegaba a la plaza de Villa Parque era del Barrio, la cosa era distinta, se lo respetaba. Recuerdo haber entrado de grande varias veces a los bloques. Y aunque tenía amigos, siempre lo hice con algo de temor. No era local a pesar de que cantaba, de chico, “yo nací en un ranchito/me crié en los monoblocks/soy del barrio de Ingenieros/soy hincha del Tricolor”. Ser de Almagro era una imposición para entrar al Fuerte, minimizado por el gran público como el lugar más peligroso de Buenos Aires. Allí donde la pertenencia tiene un sentido particular: el que es del Ejército de Los Andes está orgulloso de serlo. Y sabe, más que nadie, lo que implica vivir en los monoblocks. Aún hoy, cada vez que vuelvo a Caseros, no puedo dejar de mirar a un costado para espiar en qué andan esos bloques viejos y gastados.

Sebastián Hacher escribe en la última THC sobre F.A., una banda de rap que vive en los bloques. El relato de Hacher transmite cada latido del Fuerte y la transparencia de los integrantes del grupo le da frescura a una historia tan cruda como la que viven muchos de los pibes del Conurbano. Como dice el cronista, “son los hijos no reconocidos de la convertibilidad, los que dieron origen a la cultura de los ‘pibes chorros’, la de conseguir por la fuerza los pequeños lujos que el ‘uno a uno’ había reservado para las clases medias y altas. También, claro, fue la generación que más sangre aportó a las estadísticas del gatillo facil”.

Hacher vivió en Ciudadela hasta los 18 años. Quizá por eso -y a pesar de las varias cuadras de diferencia- sentí cierta identificación. Hacher sabe de lo que escribe y toma posición en el relato desde el momento en que mete los pies en el barro y aclara cuáles son sus orígenes. No es un observador neutral. No es un periodista que entra al Fuerte, hace la notita y se va. Él camina junto a los pibes. Pero tampoco la caretea: “Llegué a destino y estoy solo en una calle interna del barrio. Es un mediodía con silencio de madrugada. Me siento un pez fuera del agua, perdido y frágil en esta mole de cemento”. No conozco en persona a Sebastián pero cuando leo sus textos o miro sus fotos siento que el periodismo es eso: contar desde adentro. Ser parte. Tomar partido.

Y mientras escribo esto pienso que algunos quieren escribir la historia en 140 caracteres y esperar a que las noticias lleguen por RSS. Si así fuera, de cuánto nos perderíamos de contar y cuánto nos perderíamos de saber.

La nota se puede leer en el blog No contesta.

Más información sobre F.A. acá

Fotos de Sebastián Hacher

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Respuesta de Pablo Llonto a Hipercrítica a Hipercrítico (I)

La sombra de la sombra no existe; la muerte de la muerte sí, o apenas, en un libro de Saramago. Tu hipercrítica de Hipercrítico en cambio tiende a convertirse en infinita ya que ahora viene la Hipercrítica de la hipercrítica de Hipercrítico. Por lo tanto, fenece una vez más el principio franquista de "no hacer periodismo de periodistas". Felicitaciones.

Debo advertirte que en próximas ediciones, el anarco-marxismo-periodismo tendrá una identidad más generosa y alejada de las nubes. ¿Periodismo surrealista tal vez? ¿Es eso lo que pretendo? Ay desgracia la mía...toda la santa vida recibiendo cascotazos al grito de "basta de pegarle al grupo Clarín" y un día de 2007 alguien grita ¿por qué no le pegás un poco más a Olé, del grupo Clarín? Prometo dedicarle un domingo al turbio periódico naranja y verde.

Pablo Llonto

PD : Trescientos caracteres para contestarte es casi una ley de censura. A ver si ensanchás la carretera y el derecho a réplica.

(Pablo quiso meter un comentario y no le alcanzó el espacio. Al final lo mandó por correo a la dirección que figura en el perfil de este blog y a la que puede escribir cualquiera de los aludidos en la crítica.)

Hipercrítica a Hipercrítico (I)

Hipercrítica a Hipercrítico (II)

Comentarios

Ya extrañaba que este blog no tuviera algún valiente anónimo dispuesto a decir la verdad. ¿Pero justo me tiene que tocar el más tarado?. Como puse Haloscan, los mensajes anteriores quedaron de este lado así que no los pueden ver. Una pena porque decía unas cuantas verdades sobre mí, sobre todo que nunca hago nada y me la paso "rascando". Nadie con nombre y apellido puede decir eso de mí. Mucho menos si me conoce. Pero no vamos a tomarnos todo en serio, viejo, que esto también es la sal de lo que llaman blogosfera.

martes, 4 de septiembre de 2007

Hipercrítica a Hipercrítico (II)

Osvaldo Bazán y Gustavo Noriega son, para mí, dos hallazgos. En esto debo estar haciendo, en forma involuntaria, cierta confesión de ignorancia. No los conocía. No en profundidad. A Bazan lo tenía de la televisión -donde casi nada es profundo- y conocía buenas referencias de sus libros, sobre todo de Historia de la homosexualidad en la Argentina. A Noriega, por supuesto, de El Amante además de sus participaciones en Duro de Domar.

Bazan presentó cartas credenciales seductoras: “El periodismo de periodistas es el único reaseguro que nos queda para mirarnos los unos a los otros. Si la manguera de mi colega bombero está tirando agua podrida no hay nada que me obligue a callar. El agua podrida es agua podrida, así la esté usando un bombero o un periodista”. Buena metáfora la de Bazan. Pero no nos quedemos con esto. En la primera columna sobre Tinelli, tira algunos nombres y dijimos que de nombres es de lo que estamos sedientos. Eso, sin contar con que trabaja en el canal que tiene a Tinelli como principal figura. Cuando se mete con Aptra se la juega, sobre todo en estas líneas: "Se privatizan los canales, se revientan las condiciones de trabajo de quienes están en los canales, se imponen formas de producción nocivas, se fomenta la estupidez con una eficacia desconcertante y Aptra no dice nada. Aptra entrega el premio, cobra y todos felices". Osvaldo trabaja en Canal 13, un canal privatizado, no cualquiera se manda una reivindicación de ese tipo en esas condiciones. Pero hasta acá faltaron nombres, más nombres. Si el público, en general, ve a Luis Ventura por televisión como uno de los principales periodistas del espectáculo no sería interesante saber quién es y por qué es capaz de jactarse de que convierte chicas en estrellas. ¿Por qué el periodismo de espectáculos se confunde con el chimento, la nota barata (o cara) y amarillista? Bazan esto podría explicarlo sin problemas. Es difícil dar nombres, se entiende, pero de qué otra manera se convierte uno en hipercrítico. Así y todo, la nota Cómo entrevistar estrellas de Hollywood deja una idea interesante acerca de cómo manipulan las grandes productoras.

“Criticar a los medios no es una posibilidad, es casi un deber del periodismo”, sentenció Noriega al arrancar Hipercrítico. Un concepto clarísimo, pero todavía estamos esperando que se la agarre con los medios. Sí, lo hizo con Sirvén, también con los periodistas que buscan argentinos en cada tragedia -aunque nada tenía que ver con el cine- y con José Pablo Feimann y Cristina Mucci. Pero, como ya dijimos, son hipercríticos, no perdonen una. Porque hasta aquí da la impresión de que están yendo para otro lado, que cada uno comenta sobre espectáculos, política, deportes o cine, pero no sobre el periodismo de espectáculos (¿espectacular?), deportivo o político. Noriega es un tipo que sabe mucho de cine. Viene de una revista que puede ser considerada elitista pero que tiene un indiscutido prestigio. Sin embargo es un personaje que supo encontrar un lugar en un panel heterogeneo como el de Duro de Domar. Con esto intento decir que Noriega es un intelectual pero que puede hablarle al televidente o escribirle al lector desde un lenguaje llano. Lo hace, de hecho. Por eso, podría sacarle mucho más el jugo a su mirada. Ni siquiera tiene ataduras con los medios tradicionales, salvo su relación con Canal 13 que es tercerizada, o con La Red, en el programa de Majul. No hay necesidad (más allá de la de Noriega) de hablar del pochoclo. ¿Es hipercrítico con la prensa o con el espectador? Noriega tiene mucho más para contar que hacer la crónica del crunch crunch de dos chicos que habrán visto esos baldes de palomitas de maíz en otras tantas películas norteamericanas. La distancia entre esa columna y la que escribió sobre Michael Moore y su pelea con Wolf Blitzer está a la vista.

Mañana, si Arnet quiere, la tercera y última parte.

Leer Hipercrítica a Hipercrítico (I)

Llegó el cartero

Tocó la puerta de un gran compañero. Y ahora tengo un sabor horrible en la boca y no es por los restos del agua saborizada ni por el cigarrillo, que no me larga, terco como siempre. ¿Será acaso el sabor de la derrota? ¿Este gusto tan incierto es la derrota? ¿O será la espera de que ese cartero llame alguna vez a esta puerta?

Gracias a Arnet

Me dejaron sin Internet y me lo avisaron con un método bastante extraño. Me conectaba, pero cada vez que intentaba abrir una página me aparecía un cartelito que advertía que mi servicio había sido suspendido. Parece que mis facturas las pagaba otro hasta que un día se cansó. Lógico. Tan raro todo. "Señor, ¿pero cómo no nos avisa que no le llegan las facturas? En fín, basta de multinacionales. Llega la hora de que se imponga la internet libre y gratuita para todos.